eBooks en Amazon

miércoles, 14 de marzo de 2012

Memoria Humana

Por qué es importante el estudio de la memoria humana

El tema de la memoria humana es uno de los más apasionantes de la psicología, por razones diversas. Además, en tanto referidas a un fenómeno psicológico básico, las ideas y teorías sobre la memoria se aplican a casi todas las áreas la psicología.
A continuación se presentan algunas consideraciones ilustrativas de dicha importancia:
  • En psicología clínica, con independencia de la modalidad terapéutica asumida, la consideración a la memoria resulta casi omnipresente ya sea que se trate de rememorar, revisar y/o reflexionar sobre la historia personal, de analizar mitos familiares, de abreaccionar sobre recuerdos traumáticos, de posibilitar la toma de conciencia sobre compulsiones a repetir, de analizar la lógica asociativa alrededor del síntoma, de analizar las fobias como patrones conductuales aprendidos, etc.
  • En el corpus teórico del Psicoanálisis, la referencia a la dimensión mnémica resulta crucial en conceptos y micro-teorías tales como: huella mnémica, regresión a las huellas mnémicas, abreacción, represión, retorno de lo reprimido, repetición, fantasías originarias, fantasma, recuerdos encubridores, preconciente, inconciente reprimido, síntoma, duelo, asociación, etc.
  • En psicología del aprendizaje y educacional, la estructura y funcionamiento de la memoria siempre ha ocupado un lugar central de indagación. Ya sea a través del antiquísimo método de la mnemotecnia o a través de sus expresiones actuales, una de las aspiraciones fundacionales de las disciplinas del aprendizaje se centró en la meta de mejorar la capacidad humana de asimilar nuevos conocimientos. Desde la visión de fantaciencia presente en el "bibliófilo" (uno de los villanos de la serie Batman de los años '60, quien con sólo "escanear" con su mano las páginas de un libro lograba una retención perfecta e imborrable) hasta las modernas teorías sobre el aprendizaje que ponen el acento en lograr la integración de los nuevos conocimientos en el marco de las estructuras mnémicas pre-existentes del alumno; al psicólogo educacional y al educador siempre le interesó conocer la naturaleza de los sistemas de memoria sobre los cuales, en definitiva, deberían afianzarse los productos de los métodos de enseñanza-aprendizaje.
  • En psicología forense, el estudio de la memoria resulta crucial para analizar los alcances, límites, validez y confiabilidad de los juicios de testigos basados en recuerdos. También, en este contexto, resulta de especial interés los fenómenos de las "falsas memorias" y de las "memorias implantadas", muy estudiado por las investigadores Jacquie Pickrell y Elizabeth Loftus, referido a la existencia de recuerdos no genuinos que las personas creen reales, pero que -en verdad- han sido manipulados por otras personas. Esto tiene enormes implicancias en los casos de abuso sexual infantil, donde la labor del perito psicólogo radica en poder esclarecer el espinoso asunto de si el relato de un niño abusado refiere a un hecho cierto o, por el contrario, podría resultar producto de una fabulación infantil.
  • En psicología social y política, la dimensión de la memoria se pone de manifiesto en los denominados estudios sobre "memoria social" y "memoria política", orientados a esclarecer qué se recuerda, cómo se recuerda y qué se olvida de aquellos hechos que otrora dominaron la esfera de la opinión pública y determinaron la conciencia histórica de los pueblos.
  • En neurociencia, el capitulo de la memoria se vincula con el estudio de las disfunciones mnémicas, tales como las amnesias y las hipermnesias. Lamentablemente, también con los tristes cuadros de las enfermedades degenerativas de la memoria (como el mal de Alzheimer) donde se asiste al literal paulatino pulverizamiento de vastas porciones de la memoria, concomitante al colapso del ser.
  • El estudio de la memoria atañe también a cuestiones de índole existencial que han sido abordadas desde la denominada corriente de la psicología fenomenológica y comprensiva. Por ejemplo, el psicólogo Maurice Merleau Ponty, ha dedicado profundos análisis al tema de la dimensión temporal de la existencia, cuestión netamente emparentada con la memoria psicológica.
  • Por último, independientemente de cualquier ámbito disciplinar o académico, el tema de la memoria remite a aspectos centrales de la existencia humana, cuya importancia interesa y a la vez desborda al ámbito de la psicología:
    • Al respecto, una primera reflexión se vincula con nuestra conciencia de finitud temporal y con los modos en que la abordamos. En tal sentido, nos vivimos y nos sabemos cómo sujetos históricos en un devenir temporal que nos trasciende. Y la memoria constituye un aspecto clave inmanente a ese saber. Sin memoria, no habría tal sujeto histórico y, por ende, no seríamos el tipo de existentes que somos.
       
    • En cambio, debido a que tenemos memoria, nos convertimos en "ciudadanos del tiempo", donde pasado, presente y futuro representan "universos existenciales" que asumen características propias. 
    • El filósofo Jean P. Sartre, uno de los grandes fenomenólogos, en su análisis ontológico del ser, sostenía que al existente humano lo único que le pertenece es lo que ya no tiene: su pasado; mientras que su proyección al futuro es un espacio de irrealidad. En tal sentido, la expresión "somos nuestra memoria" representa una especie de definición ontológica de nuestra esencia como humanos.
    • Concientes de nuestra finitud, aspiramos a trascender como recuerdo. De tal modo, una de las mecas existenciales está dada por perdurar como recuerdo en la conciencia de otro (nuestros seres queridos, la historia, nuestra obra que no es sino para otra conciencia). El poeta argentino Antonio Porchia lo define magistralmente en esta breve sentencia: "Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo"
    • Vivir en el tiempo conservando una conciencia de nuestra propia historia puede representar tanto un alivio como una desesperación existencial. En efecto, nuestro pasado puede ser una fuente de dicha, de horror o de ambas cosas a la vez. Sin memoria, no hay conciencia histórica, y sin ésta sentimientos vitales como la añoranza, la nostalgia, el remordimiento y el arrepentimiento, pierden su entidad.
    • Nuestro pasado puede ser un refugio en el que podemos buscar un sentimiento o una clave para nuestra existencia. Pero la fatalidad de nuestra finitud nos reserva una sorpresa que puede significar otro motivo de desesperación o de dicha: nuestros recuerdos también están sujetos al devenir. De modo que podemos olvidar o recordar, pero también estamos condenados a olvidar aunque no queramos; aunque también tenemos la suerte de que esos recuerdos que ayer nos atormentaron hoy ya se han ido, o se han trasmutado y ya no nos afectan. Y todo eso debido, una vez, a las vicisitudes de nuestra memoria.
    • Efectivamente, nuestros recuerdos mutan y a veces se degradan hasta convertirse en tenues sombras y casi desaparecer. Pero también, nuestros recuerdos pueden ser el último lugar cierto de una maravilla inexistente en la realidad. El escritor Ernesto Sábato dice con pesar que "la casa de nuestra infancia, la que escondía mil secretos y tesoros, es ridìculamente pequeña cuando la volvemos a encontrar". Pero podemos elegir preservar a nuestros recuerdos de ese choque contra la realidad descarnada y conservarlos como lo que son: las huellas vestigiales de lo que alguna fuimos y vivimos.
    • De modo que nuestra relación con el pasado y, por ende, con nuestra memoria es dinámica. Nuestra memoria es selectiva y, a veces, nos permite amortiguar el impacto de lo que ya no nos sirve. "Saber olvidar también es tener memoria", decía un personaje del Martín Fierro. No podemos cambiar nuestro pasado, sostenía J. Sartre, aunque sí su significado. Nuestra memoria, a veces, es lo suficientemente flexible como para permitirnos tales posibilidades.
Versión final corregida por el Prof. Federico González - Las ideas expresadas en esta sección constituyen elaboraciones del autor basadas en literatura sobre el tema y en sus propias opiniones y reflexiones.


Algunas preguntas-problema sobre la memoria humana

En su excelente trabajo sobre Memoria Humana el Lic. Humberto Fernández, quizás siguiendo el sabio arte de comenzar formulando las preguntas más importantes, enumera una serie de interesantes interrogantes inherentes al campo de la Psicología de la Memoria.
Tomando esa serie como punto de partida, a continuación se presenta un listado ligeramente reformulado y ampliado (entre otras adiciones, se ha incorporado algún tópico relativo a la naturaleza neural de la memoria, cuestión que deliberadamente no se incluía en el original de H. Fernández)
Problema
Pregunta
El problema de la adquisición
¿Cómo es que se genera esa gran de base de información que constituye nuestra memoria?
El problema de la unidad o multiplicidad de la/s memoria/s
¿Existe un único sistema / estrucutura menémico en la mente, o por el contrario, existe una pluralidad?
El problema estatuto epistemológico de la memoria
¿Cuál es la naturaleza de los hechos de memoria mientras existen en potencia o latentes, pero no actualizados en la conciencia?, ¿Son de naturaleza mental, neural, de una variedad dual ó de una especie diferente a lo mental y a lo neural?
El problema del código o formato de almacenamiento (cuestion subsidiaria de la anterior)
¿Cómo se encuentra almacenada la información en nuestra memoria: en un código sensorial, en un código verbal, en un código amodal, en un patrón conductual, en un código neural, en una combinación de diversos códigos, en diferentes tipos y/o combinaciones de códigos conforme al tipo de memoria involucrado?
El problema de la memoria afectiva emocional y su relación con la memoria representacional
¿La información relativa a emociones y afectos presenta algún estatuto de almacenamiento en particular?, ¿El contenido afectivo-emocional de los recuerdos representa una cualidad originariamente ligada a las representaciones que le fueron contemporáneas, pero con capacidad de desligarse y adquirir una dinámica propia?, ¿Sería entonces posible que la memoria emocional fuera una variedad distinta de la memoria representacional, independientemente de su ligazón o no a las huellas mnémicas representacionales?
El problema de la actualización y recuperación
¿Cómo se reactualiza la información previamente almacenada en la experiencia mental actual: bajo qué modalidades y bajo qué mecanismos?
El problema del olvido y de la extinción de los recuerdos y otros hechos de memoria
¿Cómo y por qué olvidamos lo que hemos experimentado?, ¿Por qué fallamos en recuperar lo que aún se encuentra almacenado en nuestra mente?, ¿Por qué se extingue (o parece extinguirse) parte de nuestra memoria a través del tiempo?
El problema de la memoria inconciente efectiva
¿Cómo es posible la existencia de hechos de memoria de carácter no conciente con capacidad de producir efectos en la conciencia y en la conducta?, ¿Bajo qué mecanismos operaría tal tipo de memoria?
El problema de la memoria actualizada en la conciencia
¿Cómo es posible que la incorporación de nueva experiencia se realice sobre un trasfondo de experiencias ya asimiladas que confieren significado a la actual?
El problema de la memoria autobiográfica
¿Cómo es posible que seamos sujetos históricos?, ¿Qué evolución, permanencia y destino pueden tener los recuerdos que acumulamos a lo largo de nuestra vida?


Definición básica de memoria
Memoria es la capacidad de almacenar y recuperar experiencias o información provenientes del mundo externo o interno.


Diferentes estados y tipos de memoria: primera aproximación
En consonancia con la anterior definición pueden distinguirse los hechos de memoria en virtud de que se encuentren almacenados en la mente aún cuando no se manifiesten en la experiencia mental o conductual actual, o de que se encuentren manifiestos en dichas esferas. A continuación se enumeran algunas posibilidades (el listado no pretende resultar exhaustivo:

  1. No manifiestos (potencialmente manifestables o no)
    • Esquemas y hábitos motores
    • Representaciones y otros estados mentales
    • Esquemas cognitivos representacionales
    • Sistemas y mecanismos procedimentales a modo de capacidades cognitivas
  2. Manifiestos (en acto)
    • Esquemas y hábitos motores activos
    • Imágenes mentales "empotradas" en la percepción
    • Representaciones y estados mentales reconocidos
    • Representaciones y estados mentales evocados
    • Esquemas cognitivos representacionales activos
    • Sistemas y mecanismos procedimentales a modo de capacidades cognitivas en carácter activo
    • Memoria implícita inconciente (Mi)
    • Memoria implícita conciente (Mic)

Referencias y explicaciones del listado anterior

  1. Como se señaló, la distinción entre los dos niveles básicos refiere a si el hecho de memoria sólo se encuestra almacenado en la mente pero no está actualizado en el estado mental o conductual actual de la persona, o si, por el contrario, el hecho de memoria aparece actualizado, sea en la experiencia conciente, sea en el conjunto de repertorios o mecanismos mentales necesarios implicados en la actual experiencia conciente o, por último, en los actos motores actuales.
  2. La anterior distinción, aunque de carácter sencillo, no se halla exenta de problemas, en la medida en que no resulta tan simple distinguir el alcance de los hechos de memoria actualizados en la experiencia presente del individuo.
  3. Con todo, sí parece razonable suponer que existen hechos de memoria ausentes de nuestra actual experiencia (como el nombre de la capital de un país en el que ahora no estamos pensando) ó claramente presentes (ese mismo nombre luego de que lo evocamos ante una pregunta)
  4. Otra distinción con aristas difusas refiere al plano mismo de los hechos de memoria no manifiestos. Una primer tentación sería caracterizarlos como de "memorias potenciales", en la medida en que, aunque no estén manifiestos, existiría la posibilidad de ponerlos en acto (sea evocándolos, reconociéndolos o poniéndolos en ejecución, como sucede con los esquemas motores).
  5. Evidentemente, este variedad de memoria existe y parece razonable suponer que representa el mayor caudal de hechos de memoria en la mente humana. En cambio, lo que no dista de ser evidente es la existencia de hechos de memoria que -simultáneamente- hayan sido previamente almacenados en la mente, no se encuentren presentes en la experiencia actual de la persona de ninguna manera y tampoco puedan hacerse presentes de ninguna manera. Obviamente, esto conduce a uno de los mayores enigmas de la memoria humana: la existencia de huellas mnémicas perdidas sin ningún nexo asociativo con el resto del sistema mental y conductual humano. Cuestión netamente emparentada con el problema del olvido y/o pérdida absolutos de los hechos de memoria
  6. Los esquemas o actos motores, en tanto hechos de memoria, refieren al repertorio de praxias motoras (secuencias de movimientos organizados aprendidos, tanto de nivel básico (coordinar los movimientos de las manos, comer, saludar, vestirse, etc.) como habilidades de carácter complejo (bailar, andar en bicicleta, manejar, tocar un instrumento musical, practicar un deporte, etc.)
  7. El filósofo G. Ryle propuso la expresión "memoria procedimental" o "saber cómo", para referirse a este tipo de memoria, en la medida en que involucra procedimientos encaminados a la realización de acciones.
  8. Un segundo tipo de memoria refiere a las representaciones cognitivas y a otro tipo de estados mentales, como los afectivo(esta distinción queda o no justificada conforme al alcance que se le dé al término "representación"). Siguiendo una vieja tradición en psicología que se remonta al filósofo Brentano, los estados mentales representativos son relativos o "se dirijen" a algo que constituye su contenido (Brentano denominó "intencionaldad" a este rasgo de la conciencia humana). En tal sentido una representación mental sería un estado-simbolo interno relativo, o bien a un estado de cosas en el mundo externo, o bien a otra representación de carácter interno. De tal modo, todas los conceptos que hemos aprendido en nuesta vida, así como todos los recuerdos de nuestras experiencias (incluyendo los recuerdos de los propios recuerdos) conforman el vasto universo de nuestras representaciones mentales.
  9. Dentro de este nivel, en psicología de la memoria, se suelen distinguir dos variedades: la memoria semántica, relativa a conceptos y sus relaciones (lo que Ryle denominaba como "saber qué") y la memoria episódica, relativa a nuestra biografía y, por ende, referenciada en el tiempo y espacio.
  10. Algunos filósofos de la mente (por ej. Searle) desde una óptica análoga a la Freud (cuando distinguía entre representación y afecto) sostienen que existen estados mentales no representativos (o no intencionales, en el sentido de Brentano). Concretamente, señalan que estados tales como la angustia o la felicidad, al margen de su relación con algún estado representativo, en sí mismos no son representaciones. Con todo, en la medida en que se hallen almacenados en la mente y que, eventualmente, pueden ser evocados, satisfacerían la definición de representación arriba expresada. En otros términos, resulta legítimo sostener que además de poseer representaciones sobre conceptos y sobre eventos de nuestra vida, tenemos también representaciones sobre los estados anímicos experimentados, tales como alegrías, tristezas, nostalgias y enamoramientos.
  11. Un tercer tipo de memoria refiere a los esquemas cognitivos. Los esquemas cognitivos pueden entenderse como representaciones complejas que nos permiten poseer lo que algunos pensadores denominan como "conocimiento general del mundo". Considérese, a modo de ejemplo trivial, la idea de una "fiesta de cumpleaños". Aunque parezca una idea simple, en realidad supone una multiplicidad de otras ideas: una persona que adquiere el rol de homenajeado; otras que representan a los invitados; otras a los anfitriones; un lugar con ciertas características ornamentales; cierto tipo de comidas; cierta secuencia cronológica de acciones; ciertas relaciones conductuales que vinculan a los actores participantes (los invitados entregan un regalo, el homenajeado se saca fotos con cada invitado, etc.); además, se incluye la idea de que el evento tiene el propósito de festejar que el homenajeado ha "avanzado" dentro un continuo a la vez abastracto y a la vez vital a lo que se denomina tiempo; etc. etc. Ahora bien, nuestra red de huellas mnémicas no constituye un conjunto amorfo, sino una estructura tremendamente organizada en diferentes niveles que a su vez se ensamblan y se interrelacionan. Y los esquemas cognitivos representan uno de los niveles posibles en que dicha estructura se ordena.
  12. Un cuarto tipo de memoria, sutilmente diferenciable de los anteriores, esta dado por la existencia de sistemas y mecanismos procedimentales a modo de capacidades cognitivas. En cierto sentido, tales sistemas consituirían la contrapartida cognitivo-representacional de los esquemas motores antes referidos.
  13. Específicamente este nivel refiere al background de capacidades aprendidas durante nuestras vidas, que constituyen la base de habilidades y destrezas cognitivas tales como inteligencia, pensamiento productivo, creatividad, etc. Por ejemplo, en ocasiones diversas, para poder conducirse de modo adaptativo a una situación, el sujeto debe ser capaz de elaborar un plan de acción, donde se represente fines, metas y medios. Pero para que esto resulte posible la mente debe disponer de un rico repertorio de modelos o programas de acción entre los cuales se encuentre algo parecido al esquema de "pensamiento estratégico". Del mismo modo, un científico o una persona común que necesiten encarar el abordaje de un problema utilizando una lógica de tipo experimental, debe ya tener incorporada en su mente estructuras del tipo -por ejemplo- del pensamiento combinatorio. Generalizando, y en consonancia con las ideas formuladas por J. Piaget en el marco de la epistemología genética: en una mente desarrollada a un determinado nivel se encuentran "cristalizadas" una serie de esquemas y estructuras cognitivas que constituyen la condición de posibilidad del repertorio de conductas inteligentes.
  14. Por supuesto, lo anterior no significa en absoluto reducir la inteligencia a la memoria; pero sí destacar que sin sistemas de memoria ninguna inteligencia parece posible.
  15. Cuando se piensa en los hechos de memoria en un plano diferente al de los patrones y hábitos conductuales, los casos prototípicos son el de la evocación o recuerdo (i.e, volver a traer a la conciencia el contenido de una información previamente almacenada, sin que exista un objeto o estímulo real presente; recordar el rostro de una persona) y el del reconocimiento (i.e., identificar que la experiencia con un objeto o estímulo actualmente presente ya ha sido previamente tenida en el pasado; ver el rostro de una persona y reconocerla). Sin embargo, existe también otro nivel muy básico de actualización de un hecho de memoria: las imágenes "empotradas" en las percepciones. Así, cuando, por ejemplo, vemos un perro, en rigor, experimentamos una multiplicidad de sensaciones visuales en las que nuestra mente recorta un patrón gestático que asimilamos a una imagen prototípica interna (esquema cognitivo primario) catalogada como "perro".
  16. En neurofisiología a este tipo de fenómeno se lo denomina "gnosia". Su alteración se conoce como agnosia, patalogía neuronal en la que el paciente pierde la capacidad de reconcer los objetos de su vida cotidiana. Se podría decir que estos pacientes mantienen intacta su capacidad de mirar, pero han perdido su capacidad de ver. De tal modo, el mundo se les aparece como algo confuso, caótico o carente significado. Detrás de una agnosia hay un puente roto hacia la memoria.
  17. La memoria implícita (MI) refiere a un tipo particular de memoria halladas en experimentos de laboratorio y en clínica neurológica. Específicamente, se trata de una memoria de carácter inconciente que opera produciendo efectos en las actuaciones de los sujetos. Por ejemplo, en un experimento clásico, los sujetos eran expuestos a una lista de palabras que luego debían evocar y/o reconocer, para, finalmente, realizar una tarea denominada "completamiento de raíces de palabras". Los investigadores descubrieron algo sorprendente: existían palabras presentes en la lista original que los sujetos no pudieron luego evocar ni reconocer, pero -sin embargo- sí escribir como parte de esa tarea de completamiento. Los investigaores concluyeron acerca de la existencia de un hecho de memoria inconciente que permanecía operando en la mente y se actualizaba sin que el sujeto lo advirtiera. Por tal motivo, denominaron "memoria implícita (Mi)" a ese fenómeno, en la medida en que existiría un fenómeno mnémico implícitamente actualizado en la actuación de la persona, aún cuando permanecía fuera de su alcance conciente.
  18. El concepto de "memoria implícita conciente (Mic)" refiere a un fenómeno originariamente postulado por el autor de esta reseña (González F., 1985) y sucesivamente reelaborado en colaboración con la Dra. Susana Azzollini (Azzollini, S. y González, F., 1992, 1994, 2004) para referirse a "una actualización permamente, que opera momento a momento, de una porción de la memoria de largo plazo episódica sobre la experiencia conciente".
  19. Específicamente, la Mic consistiría en una macro-huella mnémica que contiene y condensa un conjunto de retenciones y protenciones que -a modo de background permanentemente actualizado- confiere significado a la experiencia.
  20. En su límite, la existencia de la Mic explicaría el fenómeno mismo de la identidad subjetiva, en la medida en que éste refiere a la sensación experimentada de que, a pesar de que las experiencias concientes resultan permanentemente variables, las experimentamos sobre un fondo constante: la sensación de que somos el mismo sujeto. En otros términos, a la caleidoscópica variabilidad de nuestros estados concientes "le oponemos" la constancia de nuestros "mi mismos" (o -en términos más técnicos- de nuestro self).
  21. Con todo, la dimensión cabal del significado de la Mic se revela mejor cuando imaginamos la negativa: ¿qué pasaría si no existiera la Mic?. La repuesta es sencilla: viviríamos una sucesión inconexa de experiencias a-subjetivas (el filósofo H. Bergson ya refirió a este hipotético estado de ser al que caracterizó con el oxímoron de "conciencia inconciente", en la medida en que "una conciencia sin memoria resultaría paradójícamente inconciente").
  22. Pero si el experimento imaginario no bastara se puede acudir a una especie de "experimento" real. Concretamente, muchas personas (sino todas) coinciden en haber experimentado lo que -a falta de otro nombre- cabe denominar "desorientación del despertar del viajero". Sucede, por ejemplo, que despertamos en la habitación en que nos hemos hospedado la noche anterior luego de arribar como viajeros a otra ciudad, y que, durante un brevísimo instante toda esa nueva geografía se nos aparece extraña, produciendo una sensación de profundo desconcierto: literalmente -durante ese instante- no sabemos dóde estamos y menos cómo es que llegamos allí. En su núcleo, la explicación resulta sencilla: simplemente hemos olvidado la porción de la huella mnémica que incluye el trayecto del viaje. Afortunadamente, esa confusión desaparece en forma súbita cuando de golpe podemos recordar el "trayecto ausente"; entonces sentimos el alivio de experimentar la cotidianeidad en su modo prototípico básico, es decir, desde la perspectiva de un self en tanto sujeto de la experiencia.
  23. En términos de la teoría explicativa que se viene tratando, puede sostenerse que la Mic ha permanecido temporariamente abolida para, luego, ser restablecida. Una analogía (y sólo eso) con el ordenador podría aclarar este punto: es como si el sistema operativo, debido a alguna interferencia, hubiera demorado en cargarse luego de encender la máquina.
  24. Finalmente, en términos de procesos de memoria, la hipótesis de la Mic representa una construcción teórica postulada para hacer inteligible un rasgo particular de nuestra experiencia fenomenológica: experimentar el mundo desde "la atalaya" de un sujeto. La hipótesis de la Mic sostiene que sin un permanente lazo entre conciencia y memoria, sostenido momento a momento, tal rasgo de experiencia no sería posible.
La teoría de la Mic fue aplicada también para teorizar sobre la naturaleza del tiempo psicológico o subjetivo. Ese trabajo fue desarrollado por Azzollini y González (2005) y se plasmó en la tesis de Doctorado de la primera.
Puede consultarse una versión on line de la tesis sobre la Mic, en general y aplicada al tiempo psicológico en esta dirección de Google Knol: Teoría de la MIC y tiempo psicológico



Versión final corregida por el Prof. Federico González - Las ideas expresadas en esta sección constituyen elaboraciones del autor basadas en literatura sobre el tema y en sus propias reflexiones e investigaciones. En lo concerniente a la teoría de la Mic, la misma ha sido desarrollada en colaboración con la Dra. Susana Azzollini
Criterio de la distinción
Variedades distinguidas
Autores
Duración / Permanencia


  • Memoria inmediata o transitoria




  • Memoria secundaria o permanente





  • W. James



  • Carácter voluntario o involuntario


  • Memoria voluntaria




  • Memoria involuntaria o automática





  • Ebbinghaus



  • Referencia a información representada o a procedimientos de ejecución conductual (y, también, de generación informacional)


  • Memoria declarativa (saber qué)




  • Memoria procedimental (saber cómo)





  • G. Ryle; L. Squire



  • Naturaleza de la información implicada


  • Memoria Representacional




  • Memoria afectiva-emocional




  • Memoria motora





  • Varios autores



  • Modalidad sensorial implicada


  • Memoria visual (icónica) Memoria espacial




  • Memoria auditiva (ecoica)




  • Memoria táctil




  • Memoria olfatoria




  • Memoria gustativa




  • Memoria kinestésica (vinculada a las sensaciones de movimiento corporal)




  • Memoria háptica (sintesis entre memoria táctil y kinestésica)




  • Memoria intermodal (memoria-síntesis incluyente de varias modalidades sensoriales)





  • U. Neisser y varios autores



  • Presencia o ausencia del objeto o situación representados


  • Memoria recognitiva




  • Memoria evocativa





  • Varios autores



  • Naturaleza conceptual o vivencial de la información


  • Memoria semántica




  • Memoria episódica





  • E. Tulving



  • Almacén o estructura de registro


  • Memoria sensorial (AS)




  • Memoria de corto plazo (ACP)




  • Memoria de largo plazo (ALP)





  • Atkinson y Shiffrin



  • Función retentiva u operativa


  • Memoria de corto plazo retentiva




  • Memoria (de corto plazo) operativa (MO)





  • A. Baddeley



  • Relación con la conciencia


  • Memoria explícita conciente




  • Memoria implícita inconciente




  • Memoria implícita conciente (mic)





  • D. Schater; Jacoby; L. Weiskrantz & Warrington; S. Azzollini y F. González; Varios autores



  • Según refiera al espacio o al tiempo


  • Memoria espacial




  • Memorias temporales (sensación de duración y antigüedad de los recuerdos)





  • F. González y otros autores



  •   
    Concepciones de Ebbinghaus y Bartlett: Cuadro comparativo
    Característica
    Ebbinghaus
    Bartlett
    Texto básico


  • Sobre la memoria (1885)





  • Recordando (1932)



  • Enfoque epistemológico


  • Asociacionista / Conexionista





  • Cognitivo / Ecológico



  • Concepción básica sobre la memoria


  • Reproductiva





  • Reconstructiva



  • Paradigma experimental


  • Método de ahorro




  • Curva de olvido





  • Reproducción repetida




  • Reproducción serial



  • Material estimular


  • A-significativo (trigramas sin semántica)





  • Significativo (textos)



  • Aportes clave para el estudio de la memoria


  • Abordaje experimental




  • Precursor del concepto de memoria implícita





  • Validez ecológica de los experimentos




  • Noción de esquema cognitivo



  • No hay comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada