eBooks en Amazon

martes, 27 de marzo de 2012

Algunos Problemas Epistemologicos Implicados en la Metafora del Ordenador


I- Introducción
En este capítulo me centraré en el problema de la naturaleza de la mente.  Para hacerlo, presentaré algunos problemas de carácter epistemológico involucrados en Psicología y Ciencias Cognitivas y en Inteligencia Artificial. De manera más específica, me refiero a lo que se presenta como común denominador a las mencionadas disciplinas, ésto es: la analogía ometáfora del ordenador.

El propósito que anima el presente capítulo debiera inscribirse en aquellos fundantes de la Epistemología, entendida como proceso reflexivo orientado al análisis crítico de los saberes científicos, con el fin declarado de realizar un desentrañamiento de supuestos fundamentales, tendiente a posibilitar una mejor fundamentación, depuración y optimización de esos saberes. De manera más específica, se espera que el análisis emprendido resulte relevante para la concreción de los objetivos que han alentado y alientan a las referidas disciplinas en la postulación de dicha analogía. En atención a ello como primer paso, se hace necesario realizar -para cada disciplina- una adecuada explicitación de objetivos que sea, a la vez, efectivamente realizado en las respectivas comunidades científicas. De una primera enumeración -por cierto de carácter muy general- surgirían por lo menos dos núcleos de objetivos a modo de justificación de la analogía, a saber:

a) Comprender la mente humana,
b) Crear programas útiles.

Lo primero estaría más fuertemente asociado con las pretensiones de la Psicología Cognitiva, mientras que lo segundo se corresponde mejor con los objetivos de la Inteligencia Artificial. No obstante, cabe destacar que si bien esos propósitos son conceptualmente diferenciables, ello no significa que sean excluyentes, ya que de hecho son interdependientes. En efecto, si es cierto que la Psicología Cognitiva se interesa por los programas de ordenador, en tanto instrumentos que permiten avanzar y probar teorías sobre fenómenos mentales, no es menos cierto -tal como señala Weizembaum ( )- que un programa de simulación satisfactorio se convierte ipso facto en un instrumento técnico que ejecuta algo, lo cual lo hace potencialmente útil justamente en función de la importancia intrínseca de ese algo. Recíprocamente, si es cierto que uno de los objetivos declarados de la Inteligencia Artificial es la creación de sistemas artificiales útiles, en tanto capaces de realizar tareas que a los humanos les demandaría uso de inteligencia (Minsky, 1980), sería un error soslayar el hecho de que a esta disciplina también la anima el trascendental fin teórico-filosófico de comprender y explicar la mente humana. Es justamente en este espacio conceptual de comunalidad de objetivos donde aparece justificado un nuevo propósito -quizás englobador de los anteriores- que a su vez fundamenta la existencia de las disciplinas que se ha dado en denominar Ciencias Cognitivas. Dicho propósito consiste en lograr la formulación de aquellos principios explicativos generales que refieran al conjunto de condiciones necesarias y suficientes válidas para caracterizar a los sistemas inteligentes.

Sin embargo, tanta supuesta coincidencia entre tan heterogéneas disciplinas debiera advertir sobre la eventual existencia de desacuerdos de fondo, ocultos en un uso demasiado general de los términos. En efecto, una primera aproximación revela que parte de la supuesta coincidencia descansa sobre el hecho de homologar el significado de 'mente' al de 'inteligencia'. En tal sentido, ya corresponde prever -y con carácter de necesariedad- la existencia de polémicas entre: quienes suponen que el término 'mente' se refiere a la mente intelectiva o simplemente inteligencia, y quienes entienden que abarca la totalidad del aparato psíquico o alude genéricamente al conjunto de los fenómenos psíquicos, sean del tipo que fueren; quienes suponen que la cualidad de mental se aplica básicamente -sea a los productos o a los poderes causales de sus procesos- a cierto tipo de sistemas de correlaciones de estímulos-procesos-respuestas, y quienes suponen que tal adjetivo debe reservarse para aludir a cierto tipo de esencia ontológica que posee su propio estatuto epistemológico, con entera independencia de su subordinación causal a una materia orgánica y de su posible expresión -en un plano gnoseológico- de una descripción formal o informacional de sus aspectos estructurales y leyes funcionales. De lo anterior surge una de las ideas centrales a desarrollar en este capítulo, a saber: la concepción implícita sobre la naturaleza de lo mental determinar los diferentes énfasis con que se ha expresado la analogía. Al respecto entendemos que es crucial -a los fines de este análisis- distinguir la naturaleza esencial (entendiendo por ésto las leyes de organización y funcionamiento). Finalmente, resta agregar que consideramos que la no advertencia de la distinción señalada es la principal responsable de muchos malentendidos que generan polémicas importantes pero también comprometen el avance hacia la concreción de los objetivos.

II- CUESTIONES PRELIMINARES
II.1- Definiciones:

Es necesario definir -de manera provisoria- los siguientes términos:

Mente
 (o Psiquis): Totalidad estructurada de sistemas y procesos de naturaleza mental (o psíquica). Tal definición, que deliberadamente parece esconder una tautología (vg. el adjetivo mental), apunta a enfatizar que la entidad denotada por el término "mente" supone tanto una naturaleza estructural como funcional, pero ambas son relativas a un tipo particular de "sustancia", es decir a una naturaleza esencial. Se entiende entonces que los elementos constitutivos de tales sistemas, así como los estados sobre los que actúan los procesos, deben necesariamente ser fenómenos o estados mentales. En consecuencia, y tal como lo señala Searle (1985) cualquier teoría de la mente debiera -como paso previo- caracterizar adecuadamente el conjunto de propiedades necesarias y suficientes definitorias de lo mental. Lo cual, a su vez, se constituye en la condición de posibilidad para distinguir entre sistemas mentales y no mentales. Agregaremos, además, que obviamente nuestra definición incluye tanto fenómenos y procesos conscientes como inconscientes, manifiestos o latentes. Por último, diremos que -también obviamente- nuestra definición presenta un énfasis diferente que el expresado en los términos intelecto o mente intelectiva, que aluden más especificamente a un tipo particular de fenómenos psíquicos o mentales, a saber: los fenómenos de tipo cognoscitivos o intelectuales.

Programa de ordenador
: realización o expresión de un algoritmo, entendiendo por tal: un procedimiento efectivo de carácter computacional, perteneciente a un plano o nivel simbólico, y tal que aplicado a un conjunto de datos-símbolo dados como entrada produce una serie o cadena de transformaciones cuyo eslabón final es otro conjunto de datos-símbolo.

Analogía
: Correspondencia entre dos o más objetos o sistemas, reales o conceptuales, a partir de la existencia de una o más propiedades o relaciones comunes; y generalmente formulada con el propósito de elucidar o aclarar la naturaleza de alguno de aquellos. Denominaremos "análogos" a los términos en que se expresan los objetos de la analogía, distinguiendo entre el término analogador y el analogado; "propiedad común" a lo propio de esta expresión; "espacio de comunalidad" a la intersección de propiedades que fundamentan la analogía. A modo de ejemplo de analogía en ciencias tomaré como caso paradigmático a la Cibernética, en tanto que en ésta el uso de analogías es explícito. Así, dado un objeto de estudio donde alguna propiedad que se juzga esencial no aparece claramente manifiesta, se procede a compararlo con otro que presente la misma propiedad en forma más evidente, con el fin de que el estudio de este último permita hacer más inteligible al primero. Se dice entonces, que se investiga al objeto más conocido o comprensible para avanzar en el entendimiento del menos conocido o comprendido.

II.2 Problemas de las analogías:

Respecto al carácter epistemológico de las expresiones analógicas, los positivistas clásicos entendían que los enunciados analíticos eran falsos si engendraban contradicción, mientras que los sintéticos eran falsos cuando no se correspondían con los hechos. Los neo-positivistas admiten una tercer categoría además de verdadero y falso: la carencia de sentido. Así, expresiones del tipo "el nº 8 es valiente", no son verdaderos ni falsas, sino "sin-sentido", producto de una mezcla prohibida entre dos niveles categoriales diferentes.

Ahora bien, si nos atenemos a esto último surge la pregunta inevitable: ¿Qué tipo de enunciados son los enunciados analógicos? El marco de esta pregunta constituirá, pues, un eje a lo largo del presente trabajo. La respuesta a priori: en el sentido que a partir de una propiedad común se asume el riesgo que el complemento de las propiedades no la tenga.

II.3- Definición de la analogía mente-programas:

En términos generales cabe sintetizar la analogía en lo siguiente: las mentes comparten propiedades comunes con los programas. Se podría intentar una exhaustiva enumeración de tales propiedades comunes, sin embargo, casi todas son casos particulares de lo siguiente: sistema o estructura de símbolo-representaciones sujetos a transformaciones a partir de la operación de reglas de carácter computacional.

II.4- Diferentes énfasis de la analogía
:

Según se confiera al espacio de comunalidad mayor grado de escencialidad en el término conocido se tendrán diferentes énfasis o versiones de la analogía , a saber:

a- Analogía fuerte; b- Analogía intermedia; c- Analogía débil

En este capítulo, me centraré fundamentalmente en el análisis de la analogía fuerte; mientras que la intermedia sólo será considerada en términos generales. Por otra parte, la analogía débil será analizada en detalle en el capítulo......

III- Análisis crítico de las diferentes versiones de la analogía mente-ordenador: la Analogía Fuerte

III.1- Exposición general

Ubicada en el extremo de un continuo hipotético, en esta versión se afirma lo que sigue: lo que define a las mentes en tanto tales es ser un sistema funcional de símbolos-representaciones. Una enumeración asistemática de las características de tales símbolos-representaciones incluiría:
·         referirse -algunos de ellos- a estados particulares del mundo.
·         mantener referencias cruzadas entre ellos, formando a veces sub-sistemas de carácter jerárquico y heterárquico.
·         encadenarse -algunos de ellos- para constituir sub-sistemas de reglas computacionales capaces de operar sobre otros símbolos-representaciones produciendo transformaciones internas y/o determinando un cambio de orientación de todo el sistema en relación al mundo, que a la vez se constituye en poder causal -vg., condición de posibilidad- de sus actuaciones.
·         evolucionar hacia niveles de estructuración de mayor nivel de complejidad y flexibilidad a partir de niveles inferiores -vg. aprender-.
·         autorreferirse: es decir, tener codificada una instancia o sub-sistema especial capaz de tomar como referentes a otros símbolos-representaciones y reconocerlos como propios al sistema, diferenciándolos en consecuencia de otros ajenos.

Lo que la presente hipótesis destaca como característica esencial de lo mental es justamente el grado de complejidad organizacional y -a manera de efecto- la flexibilidad de conducta emergente de sistemas de naturaleza como la descrita. Agregando -en forma más o menos implícita- que no deben buscarse otro género de propiedades -vg. estados de conciencia; aspectos vivenciales, experienciales o fenomenológicos; intencionalidad; etc.- dado que tales propiedades son, o bien reductibles a los aludidos aspectos funcionales, o bien meros epifenómenos despreciables a la hora de definir lo mental, o sencillamente que no existen. En síntesis, se tiene que para la presente versión de la analogía el ser un sistema funcional de procesamiento de simbólos-representaciones (en adelante SPI) no sólo es condición necesaria sino suficiente para afirmar que un sistema determinado constituye una mente; en otros términos: LAS MENTES SON ESENCIALMENTE SISTEMAS DE PROCESAMIENTO DE INFORMACION. (Aquí el problema -que se tratará luego- es determinar cuáles serían las otras propiedades de la mente, y qué grado de importancia les corresponde).

III.2- Exposición por autores

(1) Newell y Simon: afirman literalmente: "La esencia de lo mental es el funcionamiento físico de símbolos" (Newell,1979) / "El tipo de conocimientos cuya existencia se afirma en una computadora es exactamente el mismo que el de los seres humanos" (Newell y Simon,1963) (citados en Searle,1980). Estos autores definen el concepto de máquina diferencial , introducido por Minsky, como: "Agencia cuyas acciones tienden a hacer que el estado actual de cosas se asemeje a alguna 'meta' o 'estado deseado', cuya descripción está representada en ella". (Para Newell y Simon, General Problema Solving, 1979).

(2) Mc Carthy (1979, citado en Searle): "Se puede afirmar de aparatos de la simplicidad del termostato que tiene creencias y tener dichas creencias parece ser una característica general de las máquinas de solucionar problemas".

(3) Schank & Abelson (1977): afirma de un programa codificador y activador de scripts (guiones o esquemas situacionales) que explica la capacidad humana para comprender historias (ya que argumenta que seguimos exactamente los mismos pasos que sigue el programa) y comprende literalmente tales historias, ya que hacerlo viene expresado por el tipo de respuesta que es capaz de dar como salida a preguntas relativas a la historia como entrada.

(4) Turing (1950) en su célebre trabajo "¿Puede pensar una máquina?" formula un criterio para asignar sentido a tal pregunta, señalando en consecuencia el conjunto de condiciones necesarias y suficientes que autoricen responder afirmativamente a la cuestión. El criterio, conocido como el test-Turing, señala que el fenómeno del pensamiento 'emanado' de una máquina debe identificarse a través de un conjunto de correlaciones entrada-salida coincidentes con un patrón proveniente de un humano. Así, describe una situación hipotética en la cual un interrogador no puede diferenciar una mente real de una artificial a través de preguntas y respuestas, como paradigmática de lo que debería entenderse como pensamiento. Pensar, conceptualmente hablando, sería para Turing una correlación determinada entre estímulos y respuestas. Por último, agrega la existencia de dos estrategias posibles para encaminarse en tal empresa, a saber: a) Lograr hacer explícitos los procesos mentales que en el ser humano constituyen condiciones causales de su desempeño intelectual y conductual y transferirlos a un algoritmo de computadora, y  b) Codificar en un sistema artificial un conjunto de reglas básicas de aprendizaje y alimentarlo luego con información representativa del mundo externo.

A continuación se esboza un sencillo formalismo para caracterizar la idea subyacente al planteo de Turing. Sea el sistema T (una máquina de Turing) donde E y R sean las Entradas-Estímulo y las Salidas-Respuestas asociadas, respectivamente, y P sus programas (software), tal como describe el siguiente diagrama:

Puede definirse a R como una función de la conjunción del Estímulo y el Programa, así:

R= f (E ^ P)

Sea ahora un sistema H (un humano (Diagrama 2), donde E' y R' sean Estímulo y Respuestas observacionales, respectivamente, y donde O sea el conjunto de procesos inobservables que se supone operan en el interior de H, transformando E en R (puede llamarse arbitrariamente "programa (P') a O, ya que se puede estipular que un programa P se define como un conjunto de procesos tales que transforman E en R. Aunque ésto sea una tautología flagrante, se está ahora precisamente en ese terreno).

Compárese ahora (Diagrama 3) ambos sistemas con el fin de comprender más exactamente la afirmación turiniana. Procédase así: denomínese a ambos sistemas S1 y  S2, respectivamente: sustitúyase O por P' en S; finalmente colóquese en correspondencia término a término tanto a E, a P como a R.

Lo que la lógica turiniana nos dice es que:

Si [(R  <=>  R') ^ (E  <=>  E')] => P <=> P'       (1)

Es decir que si las respuestas de la máquina son isomórficas a las del hombre en presencia de isomórficos estímulos, entonces su programa también es isomórfico. Turing principalmente pretendía demostrar con ésto que en tal caso deberíamos admitir que la máquina puede pensar.

En síntesis, para Turing pensar -conceptualmente hablando- sólo consiste en una correlación determinada entre preguntas y respuestas, dejando implícita la existencia de procesos causales de carácter isomórfico a lo computacional.
(5) Ruiz de Gopegui (1979): en su trabajo "Puede mecanizarse la conciencia", responde afirmativamente. Sostiene que es enteramente posible que una máquina sea autoconsciente. Dado el tratamiento que hace del tema debemos suponer que homologa conciencia a auto-conciencia o autorreflexión, entendiendo que la clave del fenómeno implicado en tales términos consiste en la autopercepción por parte de un sistema de sus propios procesos, destacando que "se trata básicamente de un proceso racional más que emocional" (sic). Entiende que la génesis de tal fenómeno, al que considera "más un subproducto de la inteligencia o de la mente que una entidad autónoma" (sic), se explica -tanto en el plano filo como ontogenético- postulando la existencia de un proceso de sucesivas abstracciones. Al respecto es elocuente la cita de Durán que hace este autor:"Hasta el "yo que encontró finalmente Descartes en su duda metódica tal vez sea solamente el hábito de enganche de una serie de recuerdos ya petrificados, y este hábito de hábitos sea la base de la mismidad." (Enrique Durán, 1951).

Tal concepción del fenómeno le permite sostener categóricamente que es posible reproducirlo en una máquina, esbozando además algunos pasos necesarios de una hipotética estrategia para conseguirlo.

(6) Hofstadter (1982, 1987). Se refiere a los siguientes términos, haciendo similar tratamiento: "mente", "inteligencia", "yo", "conciencia", "autoconciencia". Para todos utiliza el mismo género de explicación: epifenómenos emergentes de mecanismos funcionales complejos. Así, al tratar el concepto "mente" afirma: "La mente existe en diferentes grados de complejidad, sin duda, pero una mente que merezca el nombre de tal existe tan sólo donde existen sistemas representacionales de alta complejidad. La mente existe en el cerebro y puede llegar a existir en máquinas programadas. Si estas máquinas se convierten en realidad sus facultades causales derivarán no de las sustancias que las integran, sino del diseño de los programas que desarrollen".Refiriéndose a los conceptos de "yo" y de "conciencia" dice: "La conciencia es esa propiedad de un sistema que surge dondequiera que haya símbolos del sistema que respondan a patrones de desencadenamientos en alguna medida semejantes a los descritos recientemente" (...) "No hay motivo para suponer que el 'yo', la conciencia personal, no esté representado por un símbolo. En realidad, el símbolo del yo es, probablemente, el más complejo de los símbolos del cerebro. Por tal razón, decidí ubicarlo en un nivel adicional en la jerarquía y denominarlo subsistema, y no símbolo". Luego agrega: "subsistema": constelación de símbolos, cada uno de los cuales puede ser activado independientemente, bajo el control del subsistema mismo es solamente otro nombre para aplicar a los símbolos superdesarrollados, aquellos que han llegado a ser tan complicados que tienen muchos subsímbolos en interacción recíproca". / "Una función colateral del subsistema-yo es que puede desempeñar el papel de espíritu al estar comunicado permanentemente con el resto de los subsistemas y símbolos del cerebro, toma nota de cuáles símbolos están activos y de qué manera lo están. Esto significa que debe contar con símbolos para representar la actividad mental; en otros términos: símbolos de símbolos y símbolos de las acciones que cumplen los símbolos. Esto no eleva la conciencia de ese conocimiento a ningún nivel mágico, no físico. El conocimiento aludido aquí es una consecuencia directa de los complejos hardware y software que hemos descrito y ésto hace necesaria la existencia de un símbolo del yo; y el tránsito desde el símbolo al subsistema es simplemente un reflejo de la importancia del símbolo del yo, no un salto cualitativo". (...) "Estoy convencido de que la explicación de los fenómenos 'emergentes' de nuestro cerebro -ideas, esperanzas, imágenes, analogías, por ejemplo, y en última instancia la conciencia y el libre albedrío- están basados en cierto género de bucle extraño, una interacción entre niveles donde el nivel superior se extiende al nivel inferior y lo afecta, y al propio tiempo es determinado por este último". (...) "Una explicación reduccionista de la mente, para ser comprensible, debe aportar conceptos 'flexibles' tales como niveles, correspondencias y significaciones". (...) "(...) lenguaje subjetivo vs. objetivo ... el sentimiento subjetivo de rojo emana del torbellino de la autopercepción del cerebro". (Nótese como el autor homologa aquí conciencia, yo y autoconsciencia). Por último, agrega: "el círculo cerrado al que nos referimos es aquél en el cual un sistema auténticamente representativo percibe su propio estado en términos de su repertorio de conceptos".

En síntesis, se entiende que para el autor lo que caracteriza esencialmente a lo mental es la existencia de un nivel o estructura representacional complejo y flexible. Lo que define ambas cosas es la existencia de símbolos-representaciones complejamente interligados y su organización en niveles jerárquicos con 'bucles' de realimentación y autorreferencia, que posibilitan interacciones y automodificaciones cruzadas entre diferentes niveles de la jerarquía, cuya consecuencia es la posibilidad de que los niveles superiores actúen sobre los inferiores siendo simultáneamente afectado por éstos. Propone la existencia de modos de causalidad especiales -que aún no habrían sido demasiado analizados por los epistemólogos- basados en la propiedad de autorreferirse que tendrían ciertos sistemas. De manera más específica, Hofstadter sostiene que el carácter misterioso de la autoconciencia y del yo se disuelve si se apela a explicaciones que postulen mecanismos de autorreferencia; en tal sentido el yo no es más que un símbolo complejo -un autosímbolo- capaz de tomar como referencia otros símbolos del mismo sistema, registrar información sobre sus estados funcionales, y ejercer un control y operar sobre ellos, y al mismo tiempo modificarse en tal interacción. Destaca que tal modo de operar también es válido para explicar las relaciones mente-cerebro. Fundamenta su tesis recurriendo a una serie de comparaciones analógicas con propiedades inherentes a los sistemas formales desprendidas de los teoremas de Gödel. Tal analogía le permite también establecer una correspondencia entre la indecibilidad de los sistemas formales y algunas paradojas derivadas del -tal vez fallido-  intento de la conciencia por autoconocerse.
(7) Minsky (1986): Entiende a la mente como un emergente complejo a partir de partes o procesos simples denominadas agentes. Cada agente es simple de entender en cuanto a su constitución y funcionamiento. Cada agente carece de mente. La mente, entonces, es para este autor la resultante compleja de un sistema de interacciones de elementos simples de carácter a-mental.

 III.3- Críticas:
Un primer análisis de la presente versión de la analogía revela claridad y explicitud en lo que se afirma (respecto a la naturaleza de la mente), aunque no se pueda decir lo mismo de lo que parece negarse. Comenzaremos por esto último. Atribuir mente a un programa en tanto constituye la expresión de un SPI (sistema de procesamiento de información) supone implícitamente la inexistencia de cualquier otra propiedad esencial de lo mental diferente del hecho de ser una instanciación de un SPI. Sin embargo, queda indeterminado si es que -literalmente- no existen otras propiedades o si éstas existen pero no son esenciales, cuestiones obviamente diferentes. La primera alternativa -la más radical y quizás más difícil de comprender-, parece la más adecuada a lo formulado por Hofstadter y Gopegui; correspondería ubicar a Turing en la segunda; y a falta de precisiones no podemos expedirnos sobre los otros autores. El criterio que justifica esta categorización es sencillo (al menos en cuanto a su formulación). Tanto Hofstadter como Gopegui parecen sostener un argumento que cabría sintetizar de este modo: no existe ninguna propiedad X más allá de lo informacional-representacional. Por el contrario, la afirmación final de Turing en su réplica al argumento de conciencia es elocuente para suponer que no desconoce la existencia del fenómeno, aunque no considera que deba constituir un obstáculo serio para avanzar hacia la concreción de máquinas pensantes. En efecto, recuérdese que Turing refuta el argumento de la conciencia declarando que, la existencia de ese fenómeno en las mentes reales y la supuesta imposibilidad para replicarlo en una máquina, no constituiría impedimento para construir una máquina pensante, es decir, que sorteara su test. De lo cual se desprende que concede la existencia del fenómeno aunque le niegue un papel esencial como factor involucrado en los procesos causales de respuestas que admitan la calificación de pensantes. Por ser la posición de Hofstadter y Gopegui la más radical parece merecer mayor análisis. Para justificar la tesis que sostienen, estos autores adoptan la siguiente estrategia: dado cualquier término X tal como conciencia, autoconciencia, yo, etc. (es decir, términos que denotan -directa o indirectamente- propiedades mentalistas en su sentido más radical), proceden a reducir la propiedad mental incluida en ese X a propiedades representacionales-informacionales. A esta altura del análisis surge, como dificultad para proseguirlo, una permanente duda relativa al grado de literalidad con que deben entenderse tales operaciones. En efecto, o bien entendemos que existe cierta ambigüedad en la operación de negación-reducción-disolución, o bien tomamos lo dicho literalmente, en cuyo caso llega el momento de asumir lo dificultoso que resulta comprender tal cuestión. En otros términos: Si -como pareciera- se torna difícil concebir que lo mental implica propiedades esencialmente no-materiales y no-informacionales, resulta igualmente difícil imaginar lo contrario.

De modo que nos quedan dos alternativas, a saber: a) tomar literalmente la reducción-disolución de X, es decir, como una auténtica negación de su existencia, y b) entender que se trata de una reducción. Surgen para la alternativa a) dos importantes cuestiones:
·         ¿Cómo comprender ésto? En efecto, si es difícil comprender el mentalismo, no lo es menos comprender su negación.
·        ¿Cómo entender afirmaciones como 1 y 2? Tales problemas nos deciden a adoptar la alternativa b), en razón de comportar dos ventajas: primero, es mucho más comprensible y; segundo, es compatible con las proposiciones 1 y 2. Ahora bien, nótese que estamos ante una postura similar a la de Turing, quien a pesar de no negar la existencia de la conciencia no veía en ella ningún aspecto que la hiciera condición necesaria para caracterizar el fenómeno del pensamiento. No obstante, subsiste el problema del cual partimos: ahora depositado en la conciencia. A pesar de todo, nos inclinaremos por aceptar nuestra interpretación, dado que no parece casual que Hoftstadter y Gopegui no aclaren debidamente la diferencia entre conciencia y autoconciencia y elijan autoconciencia; además también explica por qué Hofstadter al tratar el tema del yo (al que parece considerar como paradigmático de lo mental, o al menos supone que los mentalistas supondrían!) ponga el énfasis en los aspectos estructurales y ejecutivos (en términos de Neisser), y no en el vivencial (cogito cartesiano). De modo que, ya a esta altura, es necesario puntualizar que el fenómeno de la autoconciencia tiene la connotación de un proceso (reflexivo, o -si se quiere- racional), mientras que conciencia connota más bien vivencia o ser-experiencial, como ya lo apuntaran adecuadamente los fenomenólogos: Sartre, Merlau Ponty, Husserl, Dilthey, etc. Además, por otra parte, y he aquí el núcleo crucial de la cuestión: se puede considerar a la autorreferencia como una propiedad y hasta como un mecanismo subyacente (es decir, una propiedad relacional, funcional, etc.) aunque no de carácter necesario. (Lo cual es enteramente compatible con Gopegui, cuando citando el ej. del animal le niega capacidad reflexiva, aunque implícitamente lo considere un ser experiencial-vivencial). Es un hecho empírico evidente que los seres humanos tenemos vivencias, y que en tanto podemos reflexionar, lo cual es en gran parte tener una segunda vivencia cuyo contenido sea la primera. Mientras que la postura de Hoftstadter sólo se sostiene si es capaz de dar razones que justifiquen cómo un sistema autorreferente es capaz, y sólo en virtud de tal naturaleza, de determinar el nivel fenomenológico-vivencial, lo cual aparece absurdo, o cuando menos problemático (y que entendemos además que a Hofstadter no le interesa, pues como ya diremos su interés parece residir en otra cuestión). En síntesis, parece más parsimoniosa la hipótesis "la conciencia determina la autoconciencia" que "la autorreferencia determina la conciencia".

De este modo tenemos un cuadro suficiente para justificar dos últimas afirmaciones a modo de diagnóstico y de propuesta:
a- Diagnóstico: Si nuestra interpretación inicial era correcta entonces debemos homologar las dos alternativas. Reducimos la segunda al planteo de Turing, y aquí aparece claramente la característica que nos lleva a una nueva distinción: se puede entender a la mente como una esencia o entidad en sí o que básicamente se define en términos teleológicos (y esta distinción debe diferenciarse, por no ser simétrica, con las de intencional-causal, ni con definiciones funcionales vs. estructurales). Las fórmulas de definición asociadas a cada caso serían, respectivamente: la mente es X (donde X constituyen el conjunto de sus condiciones necesarias y suficientes).; la mente es aquel X que nos permite Y (donde X es el conjunto de poderes causales de Y, e Y sus productos). Notemos entonces que al operarse un deslizamiento hacia los productos, se pone de manifiesto ahora que el centro de la cuestión radica en la definición de las condiciones necesarias y suficientes de aquello que aparece como poder causal de dichos productos. Lo cual explica claramente que se diluya o disuelva aquellos X que aunque están en las mentes reales, bien podrían estar ausentes. Ahora bien, este giro o desliz es más acorde con el concepto de inteligencia, mente intelectiva o intelecto, que con el de mente en sentido amplio. Si lo último es el sinónimo de psiquis o fenómeno mental, lo primero correspondería más bien a un subsistema (abstraido del total) o a un tipo particular de fenómenos psicológicos, a saber: los fenómenos intelectuales.

La segunda consideración, algo más compleja, es la que sigue: Es claro hasta aquí que los teóricos considerados proponen una analogía mente-programa; pero en realidad, la analogía es más compleja o completa. En efecto, acostumbran a formularla en la siguiente expresión: 'la mente es al cerebro como el soft es al hardware'. En el contexto en que es planteada la fórmula es suficientemente elocuente como para no requerir mayor explicación. Sin embargo, haremos ésto a través de la explicitación de las propiedades comunes que justifican la analogía. Podríamos expresarla así: la mente está  instanciada en, aunque no se confunde con el cerebro. Ahora bien: ¿qué es el hardware? Es una estructura física en la que suceden eventos que pueden ser leídos desde el exterior como información, los poderes causales físicos de otros fenómenos físicos sustratos de lo que puede ser leído como información. Habiendo definido ésto hagamos lo que hacen los analogistas y propongamos una nueva analogía dentro de la familia de las que venimos considerando (es decir, mente-programa), y preguntémonos ahora en el contexto de la mente: cuál es el hardware y cuál el software.

Se nos dirá que es ésta una pregunta anómala, a lo cuál responderemos que sólo se trata de una analogía, argumentando de pasada que -por otra parte- esta analogía tiene su simétrico en la analogía software - hardware aplicada sólo al cerebro (usualmente expresada como los 'programas del cerebro'), formulada por fisiólogos-informacionalistas-neurólogos. Respecto al soft del cerebro, en efecto, nada más común que hablar de modelos neuronales (Mc Cullochs) o de órgano funcional (Azcoaga) o de analizador (Pavlov), etc. Entonces responderemos: el hardware de la mente debe ser aquella sustancia (res cogitans, en el sentido cartesiano) o elemento constitutivo sujeto a transformaciones de los procesos que no son sino ordenamientos, de la misma manera que las neuronas son las unidades constitutivas de la sustancia nerviosa (res extensa cartesiana), substrato material y condición de posibilidad de esos sistemas virtuales funcionales. Si volvemos a la analogía de la que partimos, tenemos que si bien estos sistemas funcionales "encarnan en" o son un sustrato X (sustancia mental, sustancia nerviosa); poseen una organización estructural y funcional tal que un observador externo puede abstraer sus propiedades sistémicas (siempre y cuando no confunda los planos ontológico y gnoseológico, ni lo analógico con lo literal).

Al respecto es elocuente la siguiente cita de Whorf (1946): "Y, además, en mi opinión no se puede pretender que la tremenda importancia del lenguaje signifique que nada está basado en la naturaleza, en lo que tradicionalmente se ha llamado 'mente'. Mis propios estudios me han sugerido la idea de que el lenguaje es, en cierto sentido, como un bordado superficial sobre procesos, mucho más profundos de conciencia, que son necesariamente previos a toda comunicación, y mediante la que se lleva a cabo ésta". / "(...) superficial en el sentido de que, por ejemplo, todos los procesos químicos se pueden decir que son superficiales sobre el molde más profundo de la existencia física, que sabemos pueda ser intra-atómica, electrónica y subelectrónica. Nadie tomaría esta exposición en el sentido de que la química NO ES IMPORTANTE en realidad, todo estriba en que lo más superficial puede significar lo más importante, en un sentido definitivamente operativo. Puede incluso que no exista lo que concebimos como Lenguaje (con L mayúscula)".                

En síntesis podemos resumir los fundamentos de nuestra críticas en las siguientes proposiciones:
a- Se parte de una concepción de mente donde el nivel fenomenológico-experiencial no es considerado una propiedad relevante.

b- La no importancia de X oscila entre la negación de su existencia, su reconocimiento pero sin otorgarle relevancia, y su no mención.

c- Lo dicho en a y b dejan espacio para caracterizar lo mental en términos de SPI.

d- La postulación de la analogía obedece a propósitos múltiples, siendo los más importantes: Crear programas útiles, comprender lo mental. Y secundariamente -o más especificamente-: formular los principios generales de que rigen los SPI.   

e- Diferentes autores caracterizan diferentes aspectos de los SPI. En lo que afirman, se parecen en: manipulación formal de símbolos, información como materia prima de las transformaciones. En lo que niegan: efecto omega (Rattray Taylor, 1980).

f- Entendemos que respecto al propósito de "comprender lo mental", conceptualmente cabe distinguir tres cuestiones, aunque -de hecho- están interligadas, a saber: naturaleza esencial (Cuál es el género próximo en el plano ontológico), naturaleza estructural (relaciones organizacionales estáticas), y una naturaleza funcional (relaciones dinámicas). En esta postura, no parece distinguirse claramente entre el primero y los restantes significados de "naturaleza". En consecuencia, cabe suponer que, o bien se confunden los planos, o bien se toma partido por la consideración que el primer plano se define por los otros dos.
g- Consideramos con respecto a lo que involucra los términos 'mente' y 'mental', que pueden entenderse dos grandes grupos de significaciones, a saber: 1) La psiquis; el conjunto de los fenómenos psíquicos; la cualidad esencial inherente a un fenómeno psíquico y por ende, que caracteriza y distingue a los sistemas psíquicos del resto. 2) La mente intelectiva o inteligencia; la cualidad o propiedad que caracteriza a un sistema inteligente; los productos de los sistemas inteligentes; los procesos o poderes causales determinantes de los productos inteligentes. Nótese que en cada grupo los significados se encuentran interligados. Así, por ej,  en 2) una mente es algo capaz de generar un producto inteligente, manifestándose éste a través de un par determinado de entradas-salidas, cuya condición de posibilidad es la existencia de procesos causales adecuados, los cuales lo son en tanto capaces de realizar la transformación de entradas en salidas, que cuando son realizadas a través de tales procesos transformadores merecen la calificación de inteligentes (no es crítica, idem grupo a). Resulta bastante evidente que en esta postura se toma partido por los significados agrupados en 2).

h) Entendemos que existe una interacción entre las elecciones.

De forma más breve, caracterizaré ahora a la hipótesis intermedia; dejando el análisis de la analogía débil para el capítulo ........

IV- Analogía intermedia
Es enteramente compatible con la anterior excepto en que se cuida de no atribuir mente a las máquinas-programas de ordenador, lo cual supone implícitamente el reconocimiento de alguna propiedad específica (vg. los aludidos estados vivenciales, experienciales, etc.) necesaria para caracterizar a las mentes reales. No obstante, y en concordancia con la postura anterior, no se considera a tales propiedades de ninguna manera esencial a la hora de caracterizar lo mental, y por ende no se les otorga ningún papel relevante en tanto factores causales en la producción de las transformaciones procesales propias de los sistemas inteligentes, es decir, se las considera enteramente prescindibles. Uno de los principales argumentos utilizados -también compatible con la versión fuerte- para fundamentarse, consiste en afirmar que las mentes reales efectúan operaciones o procesos con independencia de la conciencia; el programa ofrece en este sentido un adecuado modelo para interpretar tales procesos que en el mejor de los casos deberían considerarse como entidades hipotéticas sin caracterizar. En la presente versión se asume acríticamente que los aludidos procesos son esencialmente diferentes a los conscientes y esencialmente idénticos a los programas, todo lo cual vuelve a revelar que la propiedad que funda la analogía es tomada literalmente cuando es trasladada desde el analogador al analogado.Entonces lo que aquí se afirma no es que las máquinas sean literalmente mentes, sino más bien que tanto mentes como máquinas son casos o instancias particulares de una categoría más amplia de entidad: los sistemas de procesos de información. De lo cual se desprende que existen otra clase de instancias posibles, aún no descubiertas, aunque sí concebibles. Aunque independientemente de lo que sea esencialmente una mente, es posible describirla y explicarla junto a los programas de inteligencia artificial a través de similares principios abstractos. Aquí el problema que aparece y que trataremos luego -y se refiere a que, si a tal nivel Z cabe adscribirlo a un nivel gnoseológico u ontológico-. En síntesis, las mentes no son sólo programas pero pueden explicarse por similares principios. La analogía intermedia afirma que las mentes no sólo son SPI, pero que el SPI es el genero próximo al que cabe referirla.

Como ejemplo de esta postura es elocuente el siguiente pasaje de Whorf (): "En realidad, el pensar es extremadamente misterioso y la mayor luz que hemos podido arrojar sobre esta actividad procede del estudio del lenguaje. Este muestra que las formas de los pensamientos de una persona son controladas por inexorables leyes de modelos, de las que ella es inconsciente. Estos modelos son las sistematizaciones, imperceptiblemente intricadas, de su propio lenguaje".Agregando: "aunque decir que el pensamiento se lleva a cabo en una lengua, no significa necesariamente la utilización de palabras (...) una gran parte de los pensamientos nunca encuentran expresión en las palabras, pero manipulan paradigmas de palabras, clases de palabras y órdenes gramaticales tales como el que está 'detrás' o 'sobre' el foco de la conciencia personal". (pág. 283).

Respecto a las críticas de la presente versión, comencemos por el problema que surge de su misma definición conceptual: Si el SPI es el género próximo de las mentes, ¿cuál será la diferencia especifíca? Una primera alternativa, tan obvia como trivial, sería responder que las mentes son SPI instanciados en un hardware biológico, mientras que los programas lo hacen en forma inorgánica. Pero eso sería pasar por alto el problema -a nuestro juicio- principal que es el inherente al plano mismo de lo mental. Entonces se podría responder que la diferencia específica son justamente aquellos factores experienciales, etc.

Otro problema que se presenta en esta postura es el de la naturaleza ontológica de los SPI. Podemos entenderla como un nivel de descrpción o atribuirle existencia a un nivel ontológico, lo cual no deja de ser un arduo problema epistemológico que surge de la confusión entre la naturaleza esencial del  objeto de una atribución y las razones por las cuales dicha atribución es llevada a cabo. Si la respuesta fuera la primera, poco tendríamos que objetar, pero ya estaríamos en la versión débil. Trataremos de entender lo que es la segunda. La mejor manera en que aparece expresada es cuando se plantea el problema de lo inconsciente. El argumento es más o menos éste: Puesto que es un hecho evidente de la Psicología que realizamos procesos sin acompañarlos de esfuerzos concientes, voluntarios, etc.; de eso se sigue que debemos hacerlo de manera inconsciente. Y si lo inconsciente es -por definición- no conciente pero por la naturaleza de sus efectos es necesario invocar un sistema de símbolos-representaciones como agente causal, entonces existe un nivel autónomo donde se efectúa procesamiento y que es radicalmente diferente a la conciencia. Tal sistema sería un caso de SPI. Los fenómenos concientes reflejarían este nivel agregando una cualidad fenoménica no decisiva. Descubrimos entonces que estamos ante una versión mucho más problemática del asunto, subsidiaria del problema del inconciente. Pero si antes objetamos la operación de disolución-reducción ahora el centro aparece en las operaciones de postulación. En efecto: ¿cuál es la naturaleza ontológica implicada en la atribución de un psiquismo inconsciente?; ¿coincide realmente con la definición de un SPI?

Por último, cabe mencionar que en la presente versión surge elocuentemente el tradicional problema epistemológico que denunciara Occam, relativo a la multiplicación innecesaria de las entidades: en efecto, quienes se enrolan en la presente no parecen advertir lo problemático que resulta explicar ahora cómo es posible que de un sistema estructural, que es básicamente un sistema de procesamiento formal de información, emerjan las propiedades fenomenológico-experienciales, que aunque de poca importancia respecto a los propósitos de estos autores, admiten que existen.

CITAS

La teoría clásica atribucionista conocida como la teoría de la atribución por analogía reza así: Puesto que determinados estados, eventos o sucesos conductuales coexisten o son concomitantes con estados mentales experimentados subjetivamente entonces ante la observación externa de uno de los miembros del par atribuimos el concomitante mental

b- La existencia de un mentalismo empotrado en el lenguaje intencional. Se explica así porque a pesar de que estaríamos tentados a atribuirles un concomitante mental a los sistemas artificiales que exhiben una conducta finalista al mismo tiempo.....

Sin embargo, Turing no desarrolló tanto la recíproca de la misma idea: que el programa es un modelo del pensamiento, o al menos de los factores legales y/o causales que este involucra. (Aunque es cierto que algo anticipó y que muchos lo vienen siguiendo: Newell (1957), Simon (1959, 1960, 1965), Newell y Simon (1962, 1970, 1973), Colby (1962, 1964, 1966, 1974), por citar sólo algunos).

Asimismo también es importante bosquejar la estructura lógica de la predicción de Turing, ésto es:

Si [(E <=> E') ^ (P <=> P')] => R <=> R'           (2)

Es decir: una expresión diferente de igual idea, a saber: si un programa es isomórfico al pensamiento ante iguales estímulos, deberá producir iguales respuestas.

Ahora bien, cumplida la función de abstracción para precisar el problema (nótese que (1) es la versión abstracta del Test de Turing, mientras que (2) la de su condición de posibilidad), ya es momento de abandonarla para considerar los problemas empíricos y dificultades semánticas que estos juegos encierran.

"En el interior de nuestro cráneo hay complejos circuitos por los que fluyen corrientes eléctricas de clase especial. Existen huestes de oscuras sustancias químicas que median en reacciones complicadas. Este equipo analiza los datos del mundo circunstante y selecciona y ejecuta una respuesta de comportamiento. Nada tiene de singular. Una computadora hace lo mismo a su manera imperfecta. Pero, en nuestro caso, ocurre un portento en apariencia inútil: vemos una escena de colores vivos, tenemos la impresión de enamorarnos y recordamos sucesos del pasado y aun, como algunos pretenden, del futuro. La humilde electroquímica ha generado una vívida experiencia personal. Los científicos y filósofos no logran explicar ente resultado casi milagroso que ni siquiera tiene nombre reconocido. Propongo denominarlo "efecto omega", pues omega es el punto final al que todo se encamina.

Brevemente, cuando tratamos el cerebro como una máquina prescindimos del efecto omega."

"Esta experiencia omega única es lo que intento explorar y analizar en el libro presente."

"Revisemos de manera preliminar y acientífica qué se requiere para que ese efecto exista. Abarca todas nuestras sensaciones, no sólo el rojo de la luz de tráfico, sino también la suma coordinada de forma y color que llamamos "panorama"; no sólo el sonido de un claxon, sino también la complejidad de una cantata de Bach y la espontaneidad del trino de un pájaro; las sutilezas de un excelente borgoña y la asquerosa viscosidad del aceite de ricino, y clases de representaciones como los sueños, alucinaciones y visiones.

Engloba, además, todas nuestras emociones: miedo y ansiedad, horror y disgusto, ansia y placer, alegría y amor. (A veces dudo del acierto de incluir experiencias tan varias bajo el único rótulo de emociones). Incluye, ciertamente, el dolor: el agudo frío de una incisión y la exasperada molienda de una caries. Va desde la euforia a la desesperación. Contiene nuestros procesos de conocimiento: pensamientos, proyectos y actitudes; y la voluntad.

Entran en él algunas experiencias más tenues: las sensaciones de significado, familiaridad, anticipación, claridad y confusión total. Los poetas nos hablan de una impresión de unidad con la vida entera, y los santos de la unión mística, contrapuesta a la "noche oscura del alma". Los teólogos se refieren a la sensación de lo "noumenoso", la idea de lo sagrado. Todo ello forma parte del efecto omega. Jamás un robot será asaltado por la angustia existencial.

Con todo, más radicales y desconcertantes que lo enumerado son los conceptos gemelos de identidad personal y conciencia. ¿Qué significado asignaremos a esta última? ¿Dónde la localizaremos? ¿Y qué denotamos al decir "yo"? La noción vívida de identidad personal se presenta como uno de los fenómenos más enigmáticos de la mente. William James la describió como "uno de los acertijos más embrollados con que la psicología debe enfrentarse".  (    )

"Hoy quiero hablarles del psicoanálisis y la cibernética. Es un tema que tratándose  de confrontar el psicoanálisis y las diversas ciencias humanas me pareció digno de atención.  () Nos preguntamos, tal vez no por mucho tiempo, pero en fin mentes no desdeñables lo hacen, si tenemos una maquina que piensa. sabemos que la maquina no piensa. somos nosotros quienes la hemos hecho y ella piensa lo que se le dijo que pensara. pero si bien la maquina no piensa, esta claro que nosotros tampoco pensamos en el momento en que hacemos una operación, seguimos exactamente los mismos mecanismos de la maquina. Con la cibernética el símbolo se encarna en un aparato y no se confunde con este, pues el aparato no es mas que un soporte y se encarna en el de una manera transubjetiva".
·         Si tuviera que caracterizar cuál es el problema lo expresaría en estas preguntas:
·         Puede una maquina pensar?
·         pensamos como una maquina
·         Es el inconsciente reductible a un sistema algorítmico
·         Es el pensamiento externalizable y pasible de ser codificado en un programa de ordenador
·         Es la mente una esencia inefable
·         Si existe una porción del pensamiento humano no expresable ni codificable, donde se sitúa el limite.
·         Se puede traducir el pensamiento a un código sintáctico y comenzar ese código ese código a operar independientemente de que exista un sujeto agente de dicho pensamiento en otros términos
·         pude existir pensamiento sin un yo?

El problema que se esta estudiando es la mente humana. Entonces toda analogía que sea útil para poner de manifiesto esa naturaleza debe ser sopesada.  Hay que determinar que es lo analógico y que es lo diferente, donde esta la convergencia y donde la divergencia.  Al respecto Seone sostiene que la analogía  también funciona por la negativa, como una especie de diagnostico diferencial cuyo resultado permitiría caracterizar aquello que es esencial e intrísecamente lo psicológico, aquello que no puede ser reducido y traducido a un códigoartificial.

[1]Para un análisis más profundo véase el capítulo VI.

Capitulo 7: Sugerencias


1: Introducción
En este capítulo nos centraremos en las propuestas para optimizar los efectos educativos y formativos del mensaje televisivo. Se entiende por optimización al proceso que conduce a maximizar los efectos positivos y minimizar los negativos.

La propuesta que se presenta está basada en el análisis realizado en la primer parte.

A los efectos de realizar la tarea, consideramos dos opciones como posibles:

    a) Un listado de propuestas, articuladas por el contexto.

    b) El diseño de un modelo sistémico que incluya diferentes instancias contribuyentes a un objetivo global.
Por diversas razones, nos hemos inclinado por la segunda de las alternativas. Entendemos que la formulación de un modelo sistémico es, en última instancia, la solución más responsable, si es que realmente se desea resolver el problema. No obstante, entraña el peligro de parecer más utópico dado su carácter complejo. Sin embargo, el modelo que presentaremos, puede ser leído tanto a nivel global como a nivel de muchas de las instancias de soluciones específicas incluidas en el mismo. En otros términos, lo que aquí proponemos puede ser considerado como tal y, simultáneamente, como una serie de sugerencias de carácter puntual relativas a diferentes aspectos del problema.

Por otra parte, la presentación de un modelo tal como el referido posee como beneficio adicional su permanente valor heurístico. En efecto, el modelo sistémico que a desarrollar presenta un carácter modular, razón por la cual es posible modificarlo, "instanciando" con otros valores algunas de sus partes, sin llegar a alterar su esencia.

2: Conceptualización y encuadre del problema
En consonancia con lo ya dicho, la primera consideración a tener en cuenta para cualquier proyecto, como el que nos ocupa, es el carácter sistémico del contexto en el cual se insertará. Sin duda, como en todo fenómeno social complejo las causas constituyentes se encuentran entrelazadas conformando vastos sistemas de causas donde éstas se autoalimentan. Así, por citar sólo un posible ciclo a modo de ejemplo, podría decirse que: Los anunciantes necesitan invertir en publicidad para aumentar sus ventas, para lo cual eligirán aquellos canales y programas que maximicen su inversión, es decir los que presenten mayores niveles de audiencia. Por su parte, los canales y programas para maximizar sus propios beneficios, necesitan producir aquellos programas que en relación con sus competidores tendrán mayor rating. Tenemos entonces que, para que este aparentemente sencillo ciclo funcione, la condición necesaria es que el receptor final consuma el programa.
Ahora bien, aquello podría darse bajo un sinnúmero de alternativas posibles. Desde el punto de vista del observador interesado por las cuestiones educativas, y por ende, interesado en la formación y desarrollo del televidente; es obvio que un tipo de alternativas será superior a otro. Pero desde el punto de vista de las empresas anunciantes y de los canales, los criterios para definir qué alternativas serán mejores, obviamente serán diferentes; independientemente de que en alguna elección puntual puedan llegar a coincidir.

Sin embargo, en general, eso último no ha sido el caso: sucede que por razones históricas, que escapan a este análisis, parecieran existir ciertas notas distintivas para asegurar los éxitos de audiencia, dando lugar a algo así como una familia de estereotipos de programas exitosos. Entonces, volviendo al punto de vista de los empresarios y los canales: ¿por qué habría que probarse un cambio cuando lo existente funciona? El no advertir claramente esta lógica que, en última instancia, constituye una lógica del sistema puede hacer pensar, desde el punto de vista del observador externo, que la responsabilidad es de parte de empresarios y canales; y que -en consecuencia- la solución radica en una apelación principista conducente a un cambio de actitudes de éstos. Pero como ya se ha visto reiteradas veces, tal estrategia no ha sido demasiado efectiva.

Surge, entonces, como interrogante natural: ¿Cómo hacer para cumplimentar los objetivos del educador en un sistema regido por una lógica tal?

Esto conduce a la segunda consideración de importancia relacionada con la necesidad de queexista alguna instancia que asuma como su objetivo básico la resolución del problema, tanto a nivel estratégico como operativo. En otros términos: es necesario que exista algún género de institución a quien preocupe el problema al punto de decidirse a elaborar modelos de acción, ejecutarlos y monitorearlos.

Para fundamentar lo anterior, señalemos que de acuerdo a Majaro (1992) existe un problema cuando: a- Se percibe una discrepancia desagradable entre un estado real y un estado esperado de cosas. b- Se desea hacer algo al respecto c- Se puede hacer algo. En el lenguaje teórico sobre resolución de problemas, se denomina, precisamente "agente" a aquel subsistema que instancia el propósito y posee además la potencia de generar una solución (Ackoff, 1982).

De todo esto resulta que la definición de un agente constituye un paso necesario en cualquier solución posible. La próxima cuestión es definir quién podría representar esa función. Resulta claro que a los efectos prácticos, resultará radicalmente diferente entender que el agente sea la sociedad, el gobierno, una fundación educativa, o el dueño de un canal privado.

Esa será la primera decisión que tomaremos para elaborar nuestro modelo. En éste, la expresión tangible del agente será una Sociedad o Fundación para el estímulo y desarrollo de los aspectos formativos y educativos de la televisión. Mientras que la segunda decisión que asumiremos es que dicha sociedad sea de carácter privado.

3: Objetivos y Estrategias de una Sociedad para el Estímulo de una Televisión Educativa.

Siguiendo de cerca conceptos de análisis y planeamiento estratégico y como ya señaláramos la primera función de la sociedad será:

·         Definir la finalidad o misión.
·         Definir los objetivos y las metas.
·         Definir el plan para lograr los objetivos propuestos.
·         Definir los procedimientos para el monitoreo de lo anterior.

En la elaboración de cualquier estrategia resultará conveniente partir de un enfoque de marketing social (Kotler, 1992), complementario para este contexto del enfoque del análisis y planeamiento estratégico. Definiremos, entonces, marketing social. Según Antoine (1993): "es la disciplina que tiene por objeto la resolución de problemas de importancia social cuya solución exige un conocimiento de las opiniones y actitudes sobre las cuales se pretende realizar una acción ulterior, definida estratégicamente". Agregando, luego, "en las encuestas (los instrumentos de información) del marketing social es necesario estudiar dos categorías de personas: Aquellas sobre las que se busca generar algún cambio y aquellas capaces de tener alguna influencia sobre las primeras".

Entendemos que resulta evidente la pertinencia de los enfoques del planeamiento estratégico y de marketing social aplicados al problema que nos ocupa.

4: Diseño del modelo
Dentro del marco de lo que venimos diciendo, en este apartado procederemos a proponer el modelo propiamente dicho.

4.1- Definición del modelo a nivel sistema:

Comenzaremos por enumerar las instancias que definen el sistema. Ellas son:

I) La fundación o sociedad educativa.
II) Una institución u organismo, o que haga las veces de tal, orientador de la calidad educativa de la televisión en general.
III) Un canal educativo.
IV) El entorno de instituciones educativas, políticas y sociales; tales como: escuelas, universidades, ministerios, legislaturas, asociaciones de consumidores, etc.

Se entiende que la existencia de la institución orientadora y del canal educativo constituyen el resultado del proceso previo de análisis estratégico realizado por la fundación educativa.

4.2- Sobre las características de la instancia orientadora:

La instancia orientadora tiene como función principal encargarse del proceso de evaluación de la calidad de los productos televisivos. En otros términos, sus tareas se hallan encaminadas al diagnóstico permanente de los efectos televisivos a fin de incidir sensibilizando a la opinión pública sobre los aspectos positivos y negativos de los mensajes emitidos por la televisión.

En cuanto a los mecanismos que definen su accionar, deberá priorizar los procesos de valoración y sanción positiva estableciendo premios, reconocimientos y distinciones a la calidad educativa de canales y programas; y en una menor proporción, actuará como instancia punitiva o condenatoria. Deberá tenerse especial cuidado de que la instancia orientadora no sea asociada a un nuevo género velado de censura. Tampoco deberá homologarse ni vincularse a esta instancia a ningún organismo gubernamental oficial; aunque pudiere ser el caso, entendemos que, en principio, eso no es conveniente.

Con respecto a su organización deberá contar con una estructura simple y flexible. En relación a sus integrantes, se deberá incluir a: investigadores en ciencias sociales y educativas, profesionales vinculados al medio, expertos en marketing social, investigación de mercados y opinión pública, todos de reconocido prestigio y trayectoria.

A continuación, enumeraremos algunas de las posibles funciones que hacen a su incumbencia:

I) Realizar encuestas permanentes sobre calidad educativa. Las que, entre otras, incluyen:
-         Evaluación del coeficiente de violencia de los programas y canales.
-         Evaluación del contenido prosocial de programas y canales.
-         Evaluación de contenidos informativos de programas y canales.
-         Evaluación del coeficiente de contenidos perturbadores para niños dentro del horario de protección al menor.
-         Evaluación de contenidos engañosos e irreales de los mensajes publicitarios.
-         Evaluación de mensajes positivos y/o instructivos incluidos en avisos comerciales.
-         Ranking de programas y canales en función de los contenidos educativos.
II) Establecer premios y distinciones a la calidad educativa.
III) Efectuar convenios con instituciones académicas para emprender proyectos de investigación conjuntos tendientes a evaluar los efectos psicológicos, físicos y sociales de la televisión en niños y jóvenes.

4.3- Sobre el canal educativo:

Caracterizaremos al canal educativo a través de cinco dimensiones:

a) Cultura organizacional
b) Estructura
c) Programación
d) Publicidad
e) Extensión

a) Cultura organizacional:

El canal educativo no debería ser una emisora que se define por ofertar productos vinculables al ámbito educativo. Más bien, debería constituir una cultura en cuyas metas supraordenadas (metas que expresan, en forma implícita o explícita, la misión de la organización) el concepto de educación, con todos sus matices, se encuentra inscrito como un valor esencial. Esto significa que todos los miembros de la organización y sus equipos de trabajo poseen una visión compartida que les confiere su sentido de pertenencia.

Desde el punto de vista del mensaje televisivo, esta filosofía no sólo debe aparecer implícitamente a través de la programación; sino expresarse explícitamente a través de mensajes específicos.

b) Estructura:

Definir pormenorizadamente la estructura organizacional desborda los alcances de esta propuesta. No obstante, sólo queremos señalar, en primer lugar, que resulta necesaria la inclusión de profesionales de ciencias de la educación, psicología, sociología, etc. tanto en los equipos de producción como en aquellos encargados de la adquisición de material producido externamente. Y, por otro lado, también entendemos que es altamente conveniente trabajar con paneles estables de televidentes, y aún con equipos mixtos de televidentes y personal del canal, para realizar los testeos previos y permanentes de todos los productos a emitir. En ese sentido, será aconsejable que la estructura organizativa sea lo suficientemente flexible como para generar ámbitos semiformalizados que propicien una adecuada interacción entre la organización y el entorno de los destinatarios de sus productos-servicios.

Todo esto, en virtud de que -como se explicará en el siguiente punto- deberá tenerse especial consideración de no incurrir en el error de desconocer el impacto motivacional sobre los individuos que debiera poseer cualquier programa educativo para ser aceptado. Evidentemente un programa educativo potencialmente excelente que no se mire, no cumple con su función y, para asegurarse de que éste no sea el caso, la estructura organizativa deberá contemplar seriamente la existencia de algún dispositivo organizacional especial (grupos Think Tank, círculos de creatividad, etc.) capaz de capitalizar aquella debilidad potencial en una fortaleza permanente. Es precisamente en dicho sentido en que la estructura debe caracterizar al tipo de canal que se viene describiendo, en aras de optimizar la realización de sus fines.

c) Programación:

En cuanto a la programación, en primer lugar reiteramos que es necesaria la presencia simultánea tanto de la dimensión educativa como de la dimensión motivacional. Al respecto téngase presente que en los resultados de investigaciones consignados en la Parte I, aparecía en forma recurrente la demanda de entretenimiento como condición de aceptabilidad de un programa educativo. Olvidar este aspecto, o no resolverlo de manera adecuada, puede hacer fracasar toda la empresa.

Respecto a algunos de los contenidos de la programación, proponemos a continuación un listado de carácter asistemático:

-         Ciclo de Apoyo a la Escuela: Se trataría de un ciclo que estaría íntimamente relacionado con los programas curriculares correspondientes a los niveles primario y secundario. Se propendería a que el desarrollo de este ciclo esté sincronizado con el cronograma escolar. El programa ofrecería información adicional respecto a los puntos de la currícula a los que está respondiendo. Por su parte, la producción ofrecería un servicio informativo sobre los tópicos tratados durante el desarrollo de cada programa.
-         Educación Ecológica: El programa trataría de formar en niños y jóvenes una mayor conciencia ecológica. Se mostrarían los efectos de la contaminación ambiental, desforestación, radiación, etc. analizando sus causas, y se enseñarían acciones concretas para contribuir a un cambio de hábitos acorde a ese mayor nivel de conciencia ecológica.
-         Ciclo de Ciencia Recreativa: Este ciclo tendría como propósito promover una actitud favorable hacia la observación y experimentación en ciencias. Al programa asistirían niños y adolescentes que participarían en diferentes juegos y competencias en cuyo núcleo estaría implicada alguna noción de carácter científico.
-         La Hora de la Invención y la Creatividad: El propósito de este ciclo sería estimular la generación de ideas para la resolución de problemas de la vida cotidiana. Para ello, se contaría con un pool de problemas de diferentes categorías provistos por los mismos televidentes, que se plantearían como consignas en los diferentes programas. El programa en sí incluiría la presentación de diferentes propuestas de solución por parte de los televidentes otorgándose premios a los mejores trabajos, se proyectarían historias sobre grandes inventos del hombre y se impartirían técnicas para el tratamiento creativo de problemas.
-         Ciclo de Capacitación Empresaria: El ciclo trataría temas tales como: Liderazgo, Motivación, Procesos de participación en Organizaciones, Comunicación, etc.
-         Los Miedos de los Chicos: El objetivo del programa sería ayudar a los niños a vencer o a atenuar algunos temores típicos vinculados a su desarrollo. A través de historias alegóricas y/o de dibujos animados.
-         Ciclo para la Familia: El objetivo de este ciclo sería transmitir valores éticos y sociales tales como la justicia, la cooperación y el altruismo. El contenido del programa estaría armado de forma tal que se estimulara el verlo en familia, de manera de fomentar el diálogo entre padres e hijos sobre estas cuestiones.
-         Programa de Divulgación Científica para Jóvenes y Adultos: Este programa consistiría en la actualización de temas científicos y tecnológicos a la manera de las revistas de este rubro. También incluiría temas de prospectiva tecnológica y científica.

d) Publicidad:

Esta constituye una de las áreas más delicadas, no sólo para el diseño del canal educativo sino para el diseño del modelo general de televisión educativa.

Resulta obvio, que para garantizar la excelencia educativa del canal, son necesarios recursos económicos. Podría pensarse, como se ha hecho en otros paises en alternativas de financiación que no involucraran a la publicidad (Liebert et al, 1973). Sin embargo, entendemos que un enfoque radical en ese sentido comprometería seriamente el proyecto. Por otra parte, también es evidente que, sería un absoluto contrasentido permitir que toda la calidad educativa ganada por la programación sea desvirtuada por la parafernalia de mensajes distorsionantes y consumistas de una publicidad salvaje. Aquí nos inclinamos por una solución que dé cabida a la publicidad (siempre y cuando ésta se amolde a un nuevo código) y además sea selectiva con los productos.

Es el mismo canal quien asumirá la tarea propagandística tendiente a orientar y concientizar a los anunciantes respecto de las características de este nuevo código. Entre otras características se contarían las que siguen:

-         Ausencia de una apelación al sexo.
-         Ausencia de mensajes que impliquen falsas promesas respecto a lo ofrecido.
-         Ausencia de mensajes que predispongan a la imitación de conductas cuestionables.
-         Ausencia de mensajes que impliquen una confusión nociva entre fantasía y realidad.
-         Propensión a que los mensajes publicitarios encierren alguna enseñanza o moraleja positiva respecto a algún valor ético y moral.

Por otra parte, como manera de atenuar el posible efecto restrictivo que el carácter del nuevo código pueda tener para los anunciantes, el canal ofrecerá un servicio de asesoramiento a la comunidad donde se destaque cómo los beneficios pro-sociales de ese nuevo código constituyen, a la larga, un beneficio para las reglas del juego publicitario.

e) Extensión:

La existencia de este área es nuclear en el desarrollo de toda la empresa. El núcleo principal de su accionar girará alrededor del concepto de interacción. El departamento establecerá una red de vínculos con escuelas, universidades, entidades gubernamentales y no-gubernamentales, y -fundamentalmente- con el público televidente. El producto de tales vínculos deberá traducirse en la identificación de áreas de interés mutuo y en la realización de proyectos conjuntos. Así, por ej., podrían realizarse convenios con las escuelas en las cuales éstas proveerían apoyo técnico en materia educativa, recibiendo como beneficio un servicio de programación ad-hoc a ser proyectado por circuito cerrado o a través de videos. Esto no quiere decir que el canal hará una producción a medida para cada caso, sino que pondrá a disposición de la escuela un vasto catálogo de sus programas en archivo.

Lo dicho para el caso de las escuelas, es válido también para el caso de la universidad y de empresas y organizaciones en general. Con las universidades podrán firmarse convenios para realizar investigaciones conjuntas, a través de los cuales éstas proveerán resultados de investigaciones científicas y tecnológicas, percibiendo a cambio su divulgación permanente. De tal manera, el canal educativo cumpliría para la comunidad científica un rol similar al que cumplen las revistas y publicaciones. De prosperar la idea, a la larga, las menciones y co-realizaciones de programas científicos y educativos se convertirían para los investigadores en parte integrante de sus antecedentes curriculares como científicos. Por otra parte, indirectamente se contribuiría a una mayor interacción entre las universidades y el aparato productivo, al hacer más visibles los desarrollos científicos transferibles al contexto de aplicación tecnológica.

En cuanto a las empresas y organizaciones, cabe decir otro tanto, si se recuerda que el factor capacitación constituye una de las claves modernas del desarrollo organizacional. Dado que en las actividades de capacitación empresarial es cada vez más frecuente el uso del recurso audiovisual, el departamento de extensión tendría un inmenso mercado para sus actividades.

En cuanto a la interacción con entidades gubernamentales, el área de extensión propiciaría la firma de convenios con el Ministerio de Educación para realizar actividades educativas, en las cuales el medio televisivo esté particularmente involucrado, que tengan un reconocimiento oficial. Así, por ejemplo, en educación de adultos y en programas de educación a distancia, podrá haber módulos transmitidos a través del canal educativo que se acompañen por guías de estudio y otros materiales didácticos, confeccionadas en correspondencia con el material televisivo. En cuanto a la implementación del sistema, se requeriría que las instituciones educativas oferentes manifestarán al ministerio público su interés acompañado de una propuesta que éste debiera considerar para su acreditación. Lógicamente serían las instituciones las encargadas de diseñar y aplicar los sistemas de evaluación acordes a los objetivos académicos.

Por último, llegamos al capítulo de la interacción con el público. Para ello, "extensión" implementaría un programa permanente de sugerencias y el sistema estable de paneles de televidentes. Implementaría además un sistema de computación comunicado vía modem, que le permitiría interactuar con usuarios de computadoras, aumentándose, de esta manera, los canales de comunicación con el público. En los paneles se trabajaría con encuestas, grupos de enfoque y técnicas de creatividad aplicada no sólo para relevar las preferencias y opiniones respecto a la programación sino para recoger ideas específicas tendientes a la mejora de programación ya existente y a la creación de nueva. A tal respecto, en las encuestas y los grupos de enfoque además de formularse preguntas tales como : "¿Qué programa prefiere? " y "¿por qué?", se incluirán tópicos tales como "Piense en 3 ideas originales para hacer al programa x más instructivo" o "¿Qué cosas importantes para la educación de sus hijos le gustaría que fueran enseñadas a través de la televisión?" Las ideas que surgieran en las encuestas, grupos de enfoque y programas de sugerencia, pasarían a engrosar un banco de ideas, que se constituiría en "materia prima fundamental" para los equipos de producción. A su vez, estos últimos, toda vez que quisieran información e ideas para un fin particular, podrían recurrir al departamento de extensión para que sus inquietudes sean formuladas a través de las encuestas, grupos y el programa de sugerencias. Se garantizaría así un flujo de comunicación permanente y real entre el público televidente y la producción del canal, congruente con lo ya mencionado en los puntos b y c.

En síntesis, todo el sentido y accionar del área de extensión educativa se apoya en un deslizamiento del concepto tradicional de canal televisivo al concepto de empresa de servicios, en este caso, servicios educativos. Este cambio de enfoque, dentro del presente contexto, conlleva una serie de implicancias, entre las cuales hay una que merece destacarse especialmente:

En el concepto tradicional de canal, la mayoría de los productos son de carácter perecedero, cuestión asociada intrínsecamente a la función de entretenimiento y esparcimiento. Pero en un canal educativo, el producto generado pasa a tener el carácter de obra cultural, y por tanto, a ser portador de un valor intrínseco que no se agota necesariamente en la primera exposición. Esta circunstancia tiene, a su vez, una incidencia sobre la relación costo-beneficio de su proceso productivo: al tener mayor permanencia, la rentabilidad sobre la inversión productiva seguirá acumulándose a través del tiempo en una proporción superior a los productos de la televisión comercial. Esto, posibilitará entonces que el canal educativo sea menos dependiente del aporte de financiación publicitaria.
5: El modelo en funcionamiento
En este apartado se analizará la dinámica del modelo. Dado su naturaleza sistémica, podemos comenzar por cualquiera de sus "nodos". Elijamos, entonces, el que corresponde a la instancia orientadora. La instancia orientadora se comunica con el público a través de sus encuestas permanentes, y con los canales a través del análisis de sus contenidos. Los resultados de ambas investigaciones impactan en la opinión pública en general y en la audiencia televidente en particular. Conforme a los datos relevados por nuestra investigación, y partiendo del supuesto de que el canal educativo cumple satisfactoriamente con la misión que le dio origen, sería esperable que los standards de calidad educativa fueran superiores para el canal educativo en relación a los canales comerciales. Imaginemos, por ejemplo, el impacto que tendría sobre la opinión pública la percepción simultánea de que el canal educativo ha obtenido, por ejemplo, el premio anual a la calidad educativa en televisión, mientras los canales comerciales "arrasan" con los standards más altos de contenidos de violencia y de violación a las normas de protección al menor. Esto haría probable que subieran el nivel de audiencia de los programas del canal educativo, lo cual se traduciría en un mayor caudal de anunciantes con intenciones de utilizarlo como medio. Además, si la instancia orientadora hiciera público el tipo de anuncios publicitarios con promesas engañosas y distorsiones injustificadas, contribuiría a que los potenciales anunciantes mencionados orientaran sus avisos al nuevo código de publicidad. Por su parte, los canales comerciales se verían casi en la obligación de mejorar los standards educativos de sus productos, produciéndose de esta manera una suerte de escalada de calidad educativa en la televisión.

En otra línea de análisis, cabe considerar los lazos comunicacionales tanto del organismo orientador como del canal educativo con las entidades gubernamentales y no gubernamentales. Si partimos del hecho del impacto de la televisión educativa sobre la opinión pública, sería esperable que esas instituciones se interesaran y apoyaran un sistema de tales características. Lo cual se traduciría en la firma de múltiples convenios de cooperación capitalizables por el área de extensión del canal educativo.

A esta altura ya no es prudente seguir analizando el modelo sin revisar algunos aspectos críticos inherentes a su implementación y conducentes a su mejora. Esto constituirá el objeto de análisis del último apartado.

6: Análisis abstracto del modelo y condiciones para su depurabilidad
El presente análisis consistirá en aislar las dimensiones más relevantes del modelo sistémico aquí propuesto, con el doble propósito de:
a- Ampliarlo a través del desarrollo del espacio de posibilidades que implica.
b- Depurarlo a través de la variación en alguna de las dimensiones implicadas.

Este tipo de análisis se inscribe dentro de lo que Zwicky (1962) denominó análisis morfológico.

Comencemos entonces por enumerar las principales dimensiones del modelo:

Dimensión 1 - Agente implicado en la resolución del problema: "Efectos educativos de la TV".

Valores posibles: Ninguno - Fundación Educativa - Otro tipo de fundación u organismo privado - Organismo Gubernamental - Instancia del Poder Legislativo.- Instancia Mixta - Varios simultáneamente
Dimensión 2 - Organismo orientador de los productos televisivos
Valores posibles: No -Si ; Dependiente de otra institución Independiente

Dimensión 3 
- Canal Educativo.
Valores posibles: No - Si - Uno - Varios

Dimensión 4 
- Tipo de publicidad

Valores posibles: Toda - Restringida por producto - Restringida por mensaje - Restringida por producto y mensaje - Restringida por horario - Otras restricciones

Dimensión 5 
- Fuentes de financiación

Valores posibles: Basada en la publicidad - Basada en la comercialización de productos - Basada en servicios especiales - Mixta

Dimensión 6 
- Interacción con:

Valores posibles: Universidades - Escuelas - Público - Empresas - Otros

Si llevamos estas dimensiones a la matriz morfológica de la figura 1, advertimos que el modelo supone un determinado "recorrido" dentro de la misma , y al mismo tiempo que tal recorrido no es el único posible; así, por ejemplo, podría pensarse alguno en donde se prescindiera de la existencia de la fundación educativa, u otro en donde el organismo orientador no exista o no funcione como ente independiente.
Agente (1)
Organismo Orientador (2)
Canal Educativo (3)
Tipo de Publicidad (4)
Fuentes de Financiación (5)
Interacción con: (6)
Ninguno
Si
Si
Toda
Basada en publicidad
Universidades
Fundación Educativa
No
No (ninguno)
Restringida por producto
Basada en comercialización de productos
Escuelas
Otro tipo de fundación u organismo privado
Dependiente de otra institución
Si (uno)
Restringida por mensaje
Basada en servicios especiales
Público
Organismo Gubernamental
Independiente
Si (varios)
Restringida por producto y mensaje
Mixta
Empresas
Instancia del Poder Legislativo
--------
--------
Restringida por horario
--------
Otros
Instancia Mixta
--------
--------
Otras restricciones
--------
--------
Varios simultáneamente
--------
--------
--------
--------
--------
Fig.1: Matriz Morfológica
Siguiendo con tal lógica podría pensarse en un sistema que mantuviera la Fundación educativa y el organismo orientador, pero no el canal educativo. Obviamente, en este último caso la transformación tendría un carácter tan radical que lo alejaría de lo que resulta esencial al modelo que venimos postulando, pero -con todo- aún podría seguir resultando un esquema válido como respuesta al problema de la optimización de los efectos educativos de la televisión. Esto destaca indirectamente la importancia de las instancias "Fundación educativa" y "Organismo orientador", ya que el resto de las dimensiones (4, 5 y 6) casi desaparecerían junto con el canal educativo por el hecho de ser en alto grado subsidiarias de éste.

En virtud de lo último conviene revisar las opciones disponibles en las dos primeras dimensiones (Agente y Organismo orientador), donde para el caso "Agente" encontramos entre otras posibilidades "varios simultáneamente" y para el caso "Organismo orientador" hallamos "dependiente de otros organismos". Así , podría pensarse en una serie de distintos agentes involucrados al problema (perspectiva en sí interesante pues permitiría coordinar y potenciar efectos) y en un organismo orientador subordinado a aquellos.

Por otra parte, la existencia de otros agentes conduce a pensar cuales serían más viables. Nótese que en el menú de opciones aparecen -entre otros valores- "instancias del poder legislativo" y "organismos gubernamentales", lo cual conduce -a manera de subproblema- al tema de las cuestiones legales implicadas en el asunto y al análisis de su posible contribución al mismo, en general, y para la definición de cualquier modelo específico, en particular. Asimismo, para el caso del "Organismo orientador" una alternativa diferente de interpretar el valor "dependiente de otra institución" consistiría en considerarlo como parte de otro organismo. Así, si en aras de la parsimonia de los sistemas se considerara que no se justifica demasiado tanta separación de instancias, no existirían inconvenientes insalvables para separar al "Organismo orientador" de la instancia "Agente": en efecto, podría -por ejemplo- funcionar en el contexto de la fundación educativa u otra fundación privada.

En otro orden de cosas, la inspección de la matriz hace pensar en todas las dimensiones que no se han conceptualizado pero podría hacerse, así como en toda la gama de valores que podría proponerse. Por ejemplo, resultaría de singular interés pensar en términos de la dimensión "Organismos académicos y científico-tecnológicos vinculados a la investigación de la televisión educativa". Posibles valores de tal dimensión podrían ser:

Dimensión 7: "Organismos académicos y científico - tecnológicos vinculados a la investigación de la televisión educativa".

Valores posibles: Instituto para el desarrollo e innovación de la TV educativa - Cátedra de televisión educativa - Cátedra de Psicología de la televisión - Centro experimental de TV educativa.- Foro para la adaptación e implementación de nuevas tecnologías para la TV educativa - Instituto de prospectiva de la Televisión y otras tecnologías audiovisuales.

Explorando dentro de esta dimensión podríamos encontrarnos, por ejemplo, con un instituto de innovación trabajando experimentalmente en mejoras a la televisión educativa a partir de la tecnología multimedia; un equipo de prospectivistas que especula en términos de optimizar los eventuales impactos sobre la televisión de tecnologías de punta como los sistemas de realidad virtual; mientras una cátedra de Psicología investiga los efectos cognitivos de la televisión.

En síntesis, en este capítulo hemos querido destacar el carácter versátil del modelo, conforme a la modularidad de su diseño, a la par que intentamos ofrecer una muestra de lo que significa su exploración heurística y cómo esta tarea conduce a una permanente depurabilidad. Como es natural, entendemos que ciertas combinaciones de sus parámetros básicos constituyen -en abstracto- mejores soluciones que otras. Por cierto -como ya se dijera- en un caso concreto la versión óptima del modelo será subsidiaria de la naturaleza y características del agente, información de la cual carecemos.

No obstante, a nuestro entender insistimos que existen tres dimensiones cruciales que deberían asumir un valor particular, a saber:
1- Debería existir por lo menos un agente responsable de la gestión estratégica del problema.

2- Debería existir un organismo orientador independiente. Sería conveniente que fuerarealmente independiente de cualquier otro organismo.

3- Debería existir un canal educativo. Su existencia es fundamental pues "encarnaría" el rol de "catalizador" en el proceso de cambio hacia una televisión educativa y formativa. Su eventual éxito lo transformaría casi inmediatamente en un modelo a imitar produciéndose de esta manera un efecto sinérgico del cual podrían emerger otras propuestas análogas dentro del contexto televisivo. Y de plantear la estrategia adecuada existen justificadas razones para predecir un resultado así.

Por otra parte, si se diera que, en el caso concreto, no fuera posible cumplimentar los requisitos 2 y 3, entonces puede cambiarse la expresión "debería" por la expresión "sería conveniente".

En cambio, de no ser posible cumplir con el primer requisito entendemos que cualquier accionar posible y deseable se encuentra de antemano seriamente comprometido. Sin compromiso real con la acción, cualquier expresión de deseos tarde o temprano corre el riesgo de derivar en sloganes vacíos de contenido.

El último párrafo sintetiza la filosofía de los autores de la presente propuesta.

Resumen:
El presente trabajo tiene por objeto evaluar los efectos actuales y potenciales del mensaje televisivo sobre la formación general y educación de niños y adolescentes, con el propósito de presentar propuestas para su mejoramiento. Para ello se realizaron cinco investigaciones de campo y laboratorio.

En la primera de ellas se llevaron a cabo dos experimentos controlados con adolescentes para evaluar la eficacia del medio televisivo sobre el aprendizaje de conceptos científicos. En el primer experimento se presentó un concepto científico a un grupo a través de una modalidad televisiva, y a otro grupo en forma de texto. Luego se evaluó el nivel de aprendizaje utilizando una prueba de comprensión. El grupo que aprendió por televisión evidenció un nivel de aprendizaje significativamente superior al restante. En el segundo experimento se demostró que los mayores efectos de aprendizaje se producían cuando se combinaban ambas modalidades, lo cual demostró el potencial de la televisión como complemento de los sistemas de enseñanza tradicionales.

En una segunda investigación se evaluaron los efectos de la violencia televisiva sobre la predisposición a la agresividad, realizándose dos experimentos con niños y adolescentes. Se comprobó que los filmes violentos inciden sobre esas conductas de manera diferencial conforme a un nivel previo de predisposición a la violencia evaluado independientemente. Se comprobó además que los varones fueron los más afectados.

En el tercer estudio sobre valores prosociales del mensaje televisivo se averiguó que: estímulos prosociales pueden incidir a nivel actitudinal y conductual en niños. Ello se reveló a través de la performance lograda en un juego grupal cooperativo por un grupo de niños previamente estimulado por un film portador de aquellos valores.

En un cuarto estudio sobre publicidad televisiva y consumo, pudo comprobarse que:
a- La publicidad televisiva es el principal desencadenante de las demandas de artículos para niños.
b- Una tanda de cerveza es capaz de incidir sobre preferencias y estilos de interacción social, en una población de preadolescentes varones.

En una quinta investigación, en este caso de campo, se relevaron las actitudes hacia la televisión en adolescentes y adultos. Para ese propósito se confeccionó una escala de actitud que se administró en forma de encuesta, realizándose además una serie de entrevistas en profundidad. Los resultados aportaron información para precisar otros efectos de la televisión tales como la incidencia de la publicidad en la transmisión de valores y permitieron orientar un diagnóstico sobre las falencias de la televisión actual (representadas por el nivel de violencia y la publicidad) y sobre su potencial de desarrollo (representado por las posibilidades educativas del medio, aún inexploradas).

En la segunda parte se presenta un modelo sistémico para avanzar hacia una televisión educativa y formadora. El modelo propone la necesidad de un planeamiento estratégico del problema basado en un enfoque de Marketing social.

Básicamente se apoya en la creación de un organismo no gubernamental responsable, que cumpla o delegue una función orientadora sobre la opinión pública acerca de la calidad educativa de la televisión; y en la creación de un canal educativo. Se describen las características de cada una de estas instancias y sus interacciones. Por último, se incluye una serie de propuestas de carácter puntual relacionadas con programación educativa; interacciones con la comunidad y viabilidad global del sistema.

Bibliografía citada
ABELS, R. P.: Beyond Vionence and Children, en Withey, S. B. y Abeles, R. P.(editores) (1980): "Television and Social Behavior", New Jersey: Lawrence Eribaum Associates, Inc.

ACKOFF, Russell (1982): "El arte de resolver problemas", México: Limusa.

ALVAREZ, José A. (1988): "Aprendizaje Significativo de la Programación". Monografía inédita.

AMON, J. (1980): "Estadística para psicólogos: Probabilidad / Estadística Inferencial", Madrid: Pirámide.

ANTOINE (1993): "El sondeo, una herramienta de marketing", Buenos Aires: Deusto.

ARENAS, Pedro (1977): "La TV y nuestra conducta cotidiana: sus efectos sobre niños, adolescentes y adultos", Buenos Aires: Cuarto Mundo.

AUSUBEL, D. P.; NOVAK, J. D.; HANESIAN, H. (1983): "Psicología Educativa. Un punto de vista cognoscitivo", México: Trillas.

AZZOLLINI, Susana (1992): "Tecnología Megabrain y Procesos Conductuales". II Informe de investigación. Buenos Aires: Biblioteca Fac. de Psicología. UBA.

BANDURA y WALTERS (1963): "Transmission of agression trough imitation of agressive models". En: Journal of Abnormal and Social Psichology, 1963, 66, pp. 3-11.

BANDURA, A. (1965): "Influence of models' reinforcement contingencies on the acquisition of imitative responses". En: Journal of Personality and Social Psichology, 1965, 1, pp. 589-595.

COELHO, V. G. (1978):"Television as a teacher. An overview of current trends in using TV to promote the Mental Health of Children". XV Congreso Internacional de Pediatría. India.

FRIEDRICH, L. K. & STEIN, A. H. (1975): "Prosocial television and young children: The effects of verbal labeling and role playing on learning and behavior". 
En: Child Developnemt (1975), 46, pp. 27-38.

GARDNER, H.: "Arte, mente y cerebro: Una aproximación cognitiva a la creatividad", Buenos Aires: Paidos.

GONZALEZ, Federico (1992): "La metáfora mente-ordenador". Clase teórica, Cátedra de Psicología General. Facultad de Psicología UBA. Buenos Aires.

GREENBERG, S. y REEVES, B. (1969): "Children and the perceived reality of television", New Orleans: International Communication Association Press.

GREENBERG, B.; ERICSON, P. y VIAHOS, M.: Children's television behaviour as perceived by another and child. En: Rubinstein, Comstock y Murray (eds) (1972): "Television and social behaviour", Washington, DC: Government Printing Office, 1972, Vol. III.

HARTMAN, Marilyn; KNOPMAN, David S. & NISSEN. Mary J. (1989): "Implicit Learning of New Verbal Associations". En: Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition. Vol 15: American Psychological Association, Inc.

HIMMELWEIT, H.; OPPENHEIM, A. & VINCE, P. (1958): "Television and the child: An empirical study of the effects of television on the young", Londres, Oxford University Press.

IANOTTI, R. J.(1978): "eFFECT OF ROLE-TAKING EXPERIENCES oN ROLE-TAKING, EMPATHY, ALTRUISM, AND AGRESSION". En: Developmental Psychology (1978), 14, pp.119-124.

JANIS, I. L. : The influence of Television on Personal Decision-Making. En: Withey, S. B. y Abeles, R. P.(editores) (1980): "Television and Social Behavior", New Jersey: Lawrence Eribaum Associates, Inc.

KANFER, F. H. (1978): "Personal control, social control and altruism. Or can society the age of individualism?". 
En: American Psychologist 1978, 34, pp. 231-239.

KOTLER, P. y Armstrong, G. (1992): "Fundamentos de Mercadotecnia", México: Prentice Hall.

LANDI, O. (1992): "Devórame otra vez: Qué hizo la televisión con la gente, qué hace la gente con la televisión", Buenos Aires: Editorial Planeta.

LARSEN, O.; GRAY, L. & FORTIS, J. (1963): "Goals and goalachievement methods in television content: Models for anomie?" En: Sociological Inquiry, 1963, 8, pp.180-196.

LEIFER, A. y ROBERTS, D. (1972): Children's responses to television violence. En: Murray, Rubinstein y Constock (eds.) (1972): "Television and social behavior", Vol II; Washington, DC: Government Printing Office.

LIEBERT, R. M.; NEALE, J. M. y DAVIDSON, E. (1973): "La TV y los Niños", Nueva York: Pergamon Press Inc.

LYLE, J. & HOFFMAN, H. (1972): "Television in day-to-day life: Patterns of use". En: Television and social behavior, Vol. IV; Washington, DC: Government Printing Office.

MAJARO, Simon (1992): "Como generar ideas para generar beneficios: la brecha creativa", Barcelona: Granica.

MAYER, R. E. (1979): " A psychology of learning". C. ACM, Vol 22.

MC LUHAN (1964): "Understanding Media: The Extension of Man", New York: McGraw Hill.

MERRIAM, E. (1964): "We're teaching our children that violence is fun". En: The Ladies' Home Journal, Oct. 1964.

MILAVSKY, J. R.; STIPP, H. H.; KESSLES,R.C. & RUBENS, W. S. (1982): "Television and Aggression: A Panel Study", London: Academic Press, Inc.

MONTENEGRO, H. (1980): "TV: Comunicación o contaminación. Los efectos de la televisión en los niños", Santiago de Chile: Galdoc.

NEISSER, Ulric (1967): "Cognitive Psychology", New York: Appleton.

PEYRU, G. (1993): "Papá, ¿Puedo ver la tele?", Buenos Aires: Paidós.

RABINOVITCH, M..; McLean, M.; Markham, J. & Talbott, A. (1972): Children's violence perception as a function of television violence. En: Comstock, Rubinstein y Murray (eds.) (1972): "Television and social behavior", Vol V; Washington, DC: Government Printing Office.

ROCHE, R.: "Los orígenes de la conducta altruista en niños. Aspectos educativos y televisión en familia". En: Infancia y Aprendizaje (1982), 19-20, pp.101-114.

SAGAN, Carl (1987): "Cosmos", Buenos Aires: Planeta.

STEIN, G. & BRYAN, J. (1972): "The effect of a television model upon rule adoption behavior of children". 
En: Child Development, 1972, 43, pp. 268-273.

THYNE, James M. (1978): "Principios y Técnicas de Examen", Buenos Aires: Anaya.

WARD, S.; LEVINSON, D. & WACKMAN, D. (1970): Children's attention to television advertising. En: Comstock, Rubinstein y Murray (eds.) (1971): "Television and social behavior", Vol IV; Washington, DC: Government Printing Office.

WARD, J. (1970): "On the Concept of Criterion-Referenced Measurement". British Journal of Educational Psichology, Vol. 40.